“Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.” – Filipenses 4:6
Al acercarse el otoño, en los países en los que celebramos Acción de Gracias en el mes de noviembre, el tema de la gratitud comienza a manifestarse con mayor frecuencia. Encontramos muchas enseñanzas en la Biblia sobre la gratitud; al igual en otros libros y materiales educativos. Es uno de mis temas favoritos sobre el cual escribir.
La razón por la que me agrada escribir sobre este tema es porque entiendo que necesitamos recordarnos continuamente a nosotras mismas, la importancia de ser agradecidas. Escuché recientemente a un predicador decir que cuando reflexionamos honestamente, nuestras vidas están más caracterizadas por la ingratitud que por la gratitud. Preguntémonos, ¿cuántas veces al día nos quejamos en contraste con las veces que damos gracias? Con sinceridad, muchas veces hacemos de la queja una costumbre que termina afectando nuestra actitud y que puede afectar nuestras relaciones.
Confieso que con todo lo que me gusta este tema, se me ha hecho difícil escribir en esta ocasión. Los desafíos de esta temporada me han hecho sentir agobiada, pero continuamente he sido retada por la Palabra de Dios a ser agradecida. Cuando me angustia alguna preocupación, la Biblia me exhorta a orar por ella, dando gracias a Dios porque puedo llevar mis peticiones delante de Él y saber que las escucha. En lugar de recurrir a la queja, puedo recurrir a la oración. Esa es una de las lecciones más valiosas que he estado aprendiendo durante estas pasadas semanas.

“No se preocupen por nada;
en cambio, oren por todo.
Díganle a Dios lo que necesitan
y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios,
que supera todo lo que podemos entender.
La paz de Dios cuidará su corazón
y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” – Filipenses 4: 6-7
Cuando nos esforzamos en cultivar la gratitud, nuestro enfoque cambia, lo cual influye sobre nuestra actitud y sobre la forma en que nos relacionamos. Cuando la actitud de queja domina en el matrimonio, el enfoque se torna hacia los defectos del esposo, las situaciones que afectan la relación adversamente y los problemas de la vida. En cambio, cuando cultivamos la gratitud en la vida y en el matrimonio, nos enfocamos en las cualidades positivas del esposo, en los aspectos buenos de nuestra vida juntos, en las bendiciones de las que gozamos. Esto no significa que ignoraremos las situaciones difíciles, porque éstas llegarán, pero la gratitud nos llevará a enfrentarlas de manera bíblica experimentando paz en nuestros corazones (Filipenses 4:6-7).
La comunicación con el esposo también será impactada positivamente por la gratitud, porque elimina la queja de nuestros labios. Quejarse no es lo que resuelve los problemas en la relación. El diálogo amable, respetuoso y asertivo es lo que nos ayuda a resolver los conflictos en el hogar, tomando como guía las verdades bíblicas para la vida y la familia. La queja aumenta la amargura y el resentimiento en el corazón, mientras que la gratitud promueve una actitud de gozo que abundará en acciones de dar, expresando por gracia lo que por gracia hemos recibido: amor, perdón, comprensión, compasión, respeto, paciencia, tolerancia, bondad, confianza, fidelidad, amabilidad, paz.

“Sean agradecidos
en toda circunstancia,
pues esta es la voluntad de Dios
para ustedes,
los que pertenecen a Cristo Jesús.” –
1 Tesalonicenses 5:18
Permitamos que la Biblia nos corrija tal como anhelamos que nos aliente y nos sustente. Trabajemos en cultivar la gratitud en nuestra vida, nuestro matrimonio y nuestra familia. Recordemos que esa es la voluntad de Dios para nosotros (1 Tesalonicenses 5:16)
¡Feliz Día de Acción de Gracias!
