La Esposa y la Mentalidad de Cristo

“Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo…” – Filipenses 2:5

En el capítulo dos de Filipenses, el Apóstol Pablo comienza exhortando a la Iglesia a tener la mentalidad de Cristo en sus relaciones con el prójimo. Los anima a vivir en armonía y a dejar atrás el orgullo, mostrando humildad a través de actos de bondad y compasión hacia los demás. Luego, les indica que, para lograrlo, necesitan tener la manera de pesar de Jesucristo.

Como ya se ha mencionado anteriormente, el primer prójimo que tenemos es el esposo. El hogar es el lugar donde Dios nos llama a practicar lo que vamos aprendiendo en Su Palabra. Muchas veces, puede ser el lugar donde más difícil se nos hace, porque el exceso de confianza y la familiaridad nos llevan a “bajar la guardia” y nos descuidamos en el trato de esos prójimos tan importantes y amados que viven bajo nuestro mismo techo. Entonces, ¿cómo podemos reflejar la actitud de Cristo en nuestro hogar? ¿Cómo se muestra la mentalidad de Cristo en el matrimonio?

“No hagan nada por egoísmo 
o por vanagloria,
sino que con actitud humilde
cada uno de ustedes
considere al otro como más importante que a sí mismo…” – Filipenses 2:3

El versículo 3 de Filipenses 2 nos dice que no hagamos las cosas para impresionar a los demás, lo cual es resultado del egoísmo, sino que estimemos a nuestro prójimo con un valor incalculable. En Cristo vemos ese amor desprendido, desinteresado, que buscó el bien de los que necesitábamos redención, antes que su propio bienestar. ¿Cómo se vería esto en nuestro matrimonio? Quizás una de las maneras que podemos hacerlo es servir con amor, sin esperar reconocimiento. Esto puede verse de diferentes maneras en cada hogar, lo importante es cultivar la mentalidad de Cristo en nuestras relaciones familiares. Que Cristo crezca y mi ego disminuya, es el clamor de mi corazón, pues Dios sabe cuán difícil puede ser en ocasiones servir en silencio y que no se reconozca el esfuerzo. Pero pienso en el incomparable amor de Dios por mí, en el sacrificio de su Hijo Jesucristo, en todas las veces que me bendice, me ayuda y me protege sin que ni siquiera me dé cuenta y solo puedo decir que me falta mucho por aprender.

Este pasaje bíblico también nos dice que Jesús adoptó una actitud de humildad, despojándose a sí mismo de su posición para venir al mundo y entregar su vida por la humanidad. Jesús modeló la humildad con su vida y con su muerte la cruz. Se movió primero hacia nosotros para reconciliarnos con Él. Se inclinó a lavar los pies de sus discípulos y les enseñó que había venido a servir. Se sacrificó, siendo inocente para salvarnos de la condenación eterna. Verdaderamente, Él es digno de toda nuestra adoración. Cuando pensamos en ese ejemplo de humildad, necesitamos preguntarnos: ¿Nos movemos hacia la reconciliación cuando hay un desacuerdo con el esposo o retenemos el perdón a causa de nuestro orgullo? ¿Estamos dispuestas a sacrificar el “yo” por amor a la relación? ¿Podemos ejercer mansedumbre hacia los demás, aunque pensemos que no lo merecen?

…quien, siendo por naturaleza Dios,
no consideró el ser igual a Dios
como algo a qué aferrarse.
Por el contrario, se rebajó voluntariamente,
tomando la naturaleza de siervo
y haciéndose semejante a los seres humanos.
Y, al manifestarse como hombre,
se humilló a sí mismo y se hizo obediente
hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!”

Cuando cultivamos la mentalidad de Cristo, vamos aprendiendo a mostrar una actitud como la de Él, sirviendo por amor y con humildad. Como esposa amorosa, puedes buscar formas de servir al esposo a través de actos sencillos de bondad en el diario vivir. Por la gracia de Dios, podremos hacerlo sin esperar ocasiones especiales, sino como una expresión de amor.

Hagamos nuestra esa oración: “Que haya en nosotros la misma actitud que hubo en Cristo Jesús…” Podemos confiar plenamente en que Dios nos ayudará cada día y cuando fallemos, Él nos levantará para que continuemos creciendo en el conocimiento de Su Palabra y poniéndola en práctica.

La Esposa – Disfrutando el Presente

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,
sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios
desde el principio hasta el fin.” – Eclesiastés 3:11

Dios nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro, pero no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho en la eternidad. Quizás por eso en ocasiones se nos hace difícil disfrutar el presente con todo lo que implica y nos aferramos a las memorias del pasado o nos enfocamos en soñar con el mañana.

 A muchas nos gusta traer a la mente las memorias de nuestra juventud, del noviazgo, de los preparativos y el día de la boda, de la espera de los bebés. Cada una de esas etapas tiene un valor especial en el corazón que incluye grandes lecciones para la vida. Pero mientras estamos atravesando cada etapa, puede que se nos haga difícil comprender su valor y disfrutarla.

Mientras cenaba con mi esposo esta tarde, recordábamos otros tiempos de nuestro matrimonio. Él miró la sortija que me dio en nuestro quinto aniversario y me dijo con afecto: “Ya son más de 21 años de ese aniversario…” Y no pudimos evitar pensar en todo lo que hemos vivido juntos porque por la gracia de Dios, nunca nos dimos por vencidos. Tiempos de alegría y otros de tristeza, tiempos de abundancia y otros de necesidad, tiempos de paz y otros de tensión, pero con la constante presencia de Dios en nuestro matrimonio.

“Yo he conocido que no hay para ellos
cosa mejor que alegrarse,
y hacer bien en su vida…” – Eclesiastés 3:12

Quisiera poder decir que he sabido aprovechar al máximo cada etapa, pero la realidad es que todavía estoy aprendiendo y doy gracias a Dios por su paciencia para enseñarme. Cuando estamos dispuestas a aprender a disfrutar el presente, tenemos la oportunidad de que Dios nos muestre detalles que pudieran pasar desapercibidos si nos dejamos llevar por la vorágine de los quehaceres diarios. En el lenguaje español, la palabra “presente” también significa “regalo”. ¿Qué tal si vemos cada día como un regalo de Dios? ¿Qué pasaría si estamos dispuestas a disfrutar la etapa en la que está nuestro matrimonio? ¿Cómo se beneficiarían nuestro hogar y nuestros hijos si aprendemos las valiosas lecciones que Dios nos enseña cada día ?

Las memorias del pasado son significativas y tienen un gran valor por las lecciones aprendidas. El futuro está en las manos de Dios y como la mujer virtuosa, podemos mirar hacia el mañana con una sonrisa llena de esperanza porque sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza. Dios nos dio la capacidad de recordar y también la de soñar, pero no olvidemos que nos regala cada día el privilegio de aprender a disfrutar la etapa que estamos viviendo. Puede que sea una etapa de trabajar mucho, de desarrollar un ministerio, proyecto, negocio, o puede que sea la etapa de criar niños pequeños o adolescentes, o puede que sea la etapa de retiro en la que se dedica tiempo a reposar y realizar otras cosas que hay en el corazón. Cada etapa de nuestra vida en Dios tiene significado y valor.

“Enséñanos a contar
de tal modo nuestros días,
que traigamos al corazón sabiduría.” –
Salmo 90:12

Aprendamos a redimir el tiempo, dejando que Dios nos enseñe a deleitarnos en el matrimonio, en la crianza de los hijos y en cada misión que Él nos encomiende. Que al final de cada día, podamos agradecer por la sabiduría adquirida. ¡Que no nos cansemos de aprender las lecciones que Dios, por su gracia, nos enseña a diario!

La Esposa en Cantares

“Mi amado es apuesto y sonrosado,
Distinguido entre diez mil.” – Cantares 5:10

El libro poético de Cantar de los Cantares en la Biblia describe a través de hermosos versos el amor entre el esposo y la esposa. Estuve leyéndolo durante estos pasados días y busqué información sobre su trasfondo.  *Eran canciones entonadas unas por los novios y otras por familiares y convidados, todos los cuales bailaban y cantaban durante los siete días que duraban los alegres festejos nupciales. Aunque a muchas personas le parece curioso que un libro que trata sobre el amor romántico de una pareja sea parte de la Biblia, a Dios le complació que fuera incluido como parte de la Biblia y Él siempre tiene un plan para todo lo que hace.  

Dios siempre quiere enseñarnos a través de Su Palabra, así que, al meditar en Cantares, me pregunté: ¿Qué puedo aprender de la esposa de la cual se habla en este libro? En este hermoso libro la esposa expresa continuamente admiración hacia su esposo. Ella no solamente, comunica sus palabras de afirmación hacia él en privado, sino también en público. No toma en poco la idea de tener un alto concepto de su esposo. No se presta para criticarlo o denigrarlo, sino que lo honra con sus palabras de elogio (Cantares 5: 9-16). El respeto comunica un poderoso mensaje de amor hacia el esposo y es algo que nosotras debemos practicar en nuestro matrimonio.

“Yo dormía,
pero mi corazón velaba,
¡Una voz!
¡Mi amado toca a la puerta!”

Cantares 5:2

El anhelo por estar junto al esposo es algo que también se puede observar en Cantares. El pasar tiempo junto a él y disfrutar el amor que los une se expresa con precioso lenguaje poético (Cantares 5:2). Es importante y necesario que dediquemos tiempo para pasarlo junto al esposo. Dios quiere que nos deleitemos en compartir con nuestro esposo. Desarrollar el hábito de sacar un tiempo diario para dialogar, hacer una actividad juntos, orar y compartir puede hacer una gran diferencia en nuestro matrimonio.

La esposa en Cantares está segura en su relación matrimonial (Cantares 6:3, 7:10). Ella conoce la solidez de su relación porque la nutre intencionalmente con admiración, respeto, honra y tiempo. El afecto entre la pareja matrimonial de Cantares está claro a través de todo el libro, no temen demostrar su amor el uno hacia el otro porque han hecho un pacto que les da la libertad de amarse exclusivamente toda la vida.

“Yo soy de mi amado
y mi amado es mío…”

Cantares 6:3

Hay gran belleza en la Palabra de Dios y en Cantares encontramos una valiosa expresión de ésta. El matrimonio está diseñado para reflejar la belleza del amor de Cristo por Su Iglesia. Cuando buscamos seguir el modelo bíblico para el matrimonio, podemos ser parte de esa belleza y a su vez, disfrutar de la armonía que se produce en el hogar que vive para honrar a Cristo.

*Sociedades Bíblicas Unidas

La Esposa que Honra a Dios

“Engañosa es la gracia y vana la belleza,
Pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada.”

– Proverbios 31:30

El domingo pasado terminé de leer el libro de Proverbios, lo cual significa que volví a leer la porción de la mujer virtuosa (Proverbios 31:10-31). Esa es una de las porciones bíblicas que más he leído, estudiado y meditado en los pasados meses. ¡Hay tantas enseñanzas en estos versículos bíblicos!

Al ser una mujer práctica, que me enfoco en realizar las tareas que me corresponden día a día, cuando leo el pasaje de la mujer virtuosa pudiera ver una larga lista de tareas que dejarían a cualquiera extenuada. Y si me pongo a pensar que cuando se escribió ese pasaje, no existían los enseres con los que contamos hoy día para facilitarnos muchas de las tareas del hogar, realmente me quedo admirada de la tenacidad y la entrega que demuestra la mujer de Proverbios 31. Pero la riqueza de este pasaje bíblico va más allá de las tareas, responsabilidades y asuntos que atendía la mujer virtuosa.

Aplica tu corazón
a la enseñanza,
Y tus oídos a

las palabras de sabiduría. –
Proverbios 23:12

Este pasaje nos muestra un matrimonio unido, que mantiene una buena comunicación (Proverbios 31:11,12,29). También nos enseña que la mujer virtuosa cuida amorosamente a su familia (Proverbios 31: 15, 21, 28). Es una mujer hacendosa, que mantiene su hogar en orden (Proverbios 31:13, 17, 19, 27). Además, es emprendedora y buena administradora (Proverbios 31: 14,16,18,24). La mujer virtuosa es generosa (Proverbios 31: 20) y sus palabras reflejan sabiduría (Proverbios 31:26). Enfrenta el futuro con seguridad porque está revestida de fuerza y dignidad (Proverbios 31:25). ¿Cómo puede ella lograr todo esto? El autor de Proverbios concluye diciendo que ella es una mujer que teme (honra) a Dios, su corazón está confiado en Él, no en ella misma o en sus propias capacidades.

Honrar a Dios es lo más importante. Todo lo demás es pasajero, las cosas que hacemos, el empleo o negocio, la belleza y el encanto. Inclusive, algún día, nosotras pasaremos al hogar celestial y al igual el esposo y nuestra familia. Pero el temor a Dios permanece porque se cultiva en la relación con Dios que se reproduce en la familia y en todos aquellos a quienes la semilla del Evangelio logra alcanzar.

Mujer virtuosa,
¿quién la hallará?
Porque su estima
sobrepasa largamente
a la de las piedras preciosas. – Proverbios 31:10

Solo el honrar a Dios nos sostiene. Es la única manera de vivir una vida apacible y gozosa. Te invito a leer el pasaje de Proverbios 31:10-31, meditar en él y permitir que Dios hable a tu corazón y te enseñe a través de éste. Estoy segura de que, aunque lo hayas leído antes, encontrarás lecciones que nunca habías visto. “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” Que Dios disponga nuestro corazón y nos ayude a lograrlo. Es mi oración.  

La Esposa y el Dominio Propio

“La mujer sabia edifica su hogar,
pero la necia con sus propias manos lo destruye.” –

Proverbios 14:1

Me gusta leer el libro de Proverbios en el mes de enero, para comenzar el año con palabras de sabios consejos bíblicos. Este año, al leer he estado prestando especial atención cada vez que habla de la esposa. Dios nos llama a crecer en sabiduría para que podamos edificar nuestro hogar junto al esposo en armonía, amor y gozo. Mientras leía durante estas últimas semanas, noté que hay un Proverbio que se repite varias veces y lleva un mensaje particular hacia la esposa.

Mejor es vivir en un rincón
del terrado
que en una casa

con mujer rencillosa. –
Proverbios 21:9

Me pareció interesante que el Proverbio sobre la mujer rencillosa se repite, ya que indica que es algo a lo que el Autor le está dando importancia. ¿Por qué se le da énfasis a este punto? Lo encontramos en Proverbios 21:9,19, Proverbios 25:24 y Proverbios 27:15. El vocablo hebreo traducido “proverbios” significa una comparación, y llegó a usarse para cualquier pronunciamiento sabio o un pensamiento moral, un consejo o una enseñanza. Así que estos proverbios nos hablan sobre una mujer que causa discordia o pelea, que a menudo está de mal humor, lo cual es el significado de “rencillosa”.

Es bueno hacer un alto y meditar sobre la enseñanza bíblica y cómo se aplica a nuestras vidas. Necesitamos preguntarnos si estamos actuando como mujeres sabias que edifican su hogar o como mujeres rencillosas que destruyen la armonía familiar. Es una pregunta difícil, ya que no nos agrada confrontarnos a nosotras mismas con nuestros hábitos malsanos. Muchas veces, preferimos buscar una justificación en lugar de reconocer nuestro pecado, arrepentirnos y permitir que el Señor nos ayude a actuar correctamente.

Necesitamos comprender que una actitud rencillosa va a causar división en nuestro hogar, eso es algo que recalca cada uno de los versos que repite el Proverbio sobre la mujer rencillosa. Lo que muchas veces provoca que nos comportemos de forma contenciosa es el temor. Le tememos a la falta de atención de parte del esposo, que no nos escuche, que no se comunique. Equivocadamente podemos escoger el demostrar mal humor a menudo porque queremos que el esposo se de cuenta de nuestra incomodidad con alguno de estos asuntos. Pero esta actitud termina alejando al esposo. La Biblia lo compara con irse a un rincón del techo o a una tierra desierta para no escuchar la “gotera continua” de la rencilla.  

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía,
sino de poder, de amor
y de dominio propio. –
2 Timoteo 1:7

Cuando el temor se asome para causar discordia, necesitamos traer a la memoria la Palabra que nos afirma que Dios no nos ha dado espíritu de cobardía. Él nos ha dado (ya lo tenemos, nos ha sido otorgado), poder, amor y dominio propio. Tenemos el poder para vencer nuestros sentimientos de temor, superándolos con el amor y ejerciendo dominio propio para cambiar nuestra actitud. Esto nos ayudará a comunicarnos efectivamente con el esposo y conectar para que la relación sea cada vez más cercana y profunda.

A través del libro de Proverbios, Dios se expresa sobre la esposa como un tesoro (Proverbios 18:22), como mujer sabia (Proverbios 14:1), como mujer virtuosa (Proverbios 31:10-31). Podemos refugiarnos en Su Palabra en medio de nuestras debilidades y saber con certeza que Su amor y Su misericordia nos cubren. ¡Por Su gracia maravillosa, podemos llegar a ser mujeres virtuosas que honran Su nombre (Proverbios 31:30)!

La Esposa Abnegada en un Mundo Egoísta

“El amor no es descortés ni egoísta.” – 1 Corintios 13:5

El mundo en que vivimos está enfocado hacia el egoísmo que es lo contrario a la abnegación (sacrificarse, renunciar a sus deseos o intereses). Tanto publicaciones serias, como publicaciones más casuales nos llaman continuamente a pensar en nosotras mismas y a ponernos en primer lugar. A veces parecen frases muy justas y honorables, pero su raíz es el egoísmo, lo cual las hace dañinas para nuestra alma.

En el Edén, Eva pecó porque fue tentada a pensar en ella y olvidar los mandamientos de Dios. El enfoque fue ella y lo que ella podía llegar a ser si comía del fruto (ser como Dios). Hay un gran engaño que está saturando una gran cantidad de los mensajes que recibimos y se viste de realización personal, de amor propio, de buscar lo nuestro, sin pensar en los demás. Un engaño que al final nos lleva al egocentrismo, a creer que merecemos todo lo que queremos y, finalmente puede llevar a la pérdida de nuestras relaciones.p


“Pero la serpiente le dijo a la mujer:
—¡No es cierto, no van a morir!

Dios sabe muy bien que,
cuando coman de ese árbol,
se les abrirán los ojos
y llegarán a ser como Dios,
conocedores del bien y del mal.” –
Génesis 3:4-5

Una lección que se nos hace difícil entender es que el amor que nos enseña la Palabra no busca lo suyo. Nuestra tendencia es buscar satisfacer nuestros propios intereses, y los medios la alimentan, sin mostrar las consecuencias que provocará nuestro egoísmo. Si anhelamos obedecer a Dios en nuestro matrimonio, necesitamos despojarnos de todo eso que hemos aprendido a lo largo de la vida y dejar de ponernos en primer lugar. La relación con el esposo merece ser prioridad en nuestras vidas.

Si pensamos en nosotras mismas solamente, el matrimonio se convertirá en una lucha de poder. La intención de Dios para el matrimonio nunca fue que los cónyuges lucharan por quien es más importante de los dos, sino que se honraran mutuamente a pesar de sus imperfecciones.

Necesitamos conocer la Palabra para poder identificar el engaño del mundo. Cuando leemos la Biblia y la escudriñamos, encontramos continuamente que el amor se trata de ir más allá de una misma, que se trata de una entrega respetuosa a tu cónyuge. La Biblia nos enseña que Jesús dio un mandamiento nuevo y es que amemos al prójimo como Él nos amó. ¿Cómo nos amó Jesús? Hasta el final. A pesar de nuestras imperfecciones. Su amor fue abnegado, sacrificado. Él renunció a su propia voluntad por hacer la del Padre (Lucas 22:42).

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros;
como yo os he amado,
que también os améis
unos a otros.” – Juan 13:34

Recordemos que la enseñanza bíblica es superior a cualquier enseñanza de este mundo. El amor abnegado de Jesús es nuestra inspiración y ejemplo para seguir. El mundo nos dice que busquemos nuestro propio beneficio; la Biblia nos enseña que el amor no busca lo suyo. El mundo nos llama a amarnos a nosotras mismas; la Biblia nos enseña a amar a Dios sobre todas las cosas y amarnos unos a otros como Cristo nos amó. El mundo nos llama a la realización de nuestros deseos personales; la Biblia nos enseña a cumplir la voluntad del Padre, que es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

El camino de la esposa abnegada se enfoca en seguir el ejemplo de Jesús, en escuchar Su llamado y dar fruto conforme a la semilla de la Palabra de Dios. La esposa virtuosa de Proverbios 31 es un reflejo de una mujer abnegada cuyo fundamento es honrar a Dios. Nuestra esperanza no reside en nosotras mismas, sino en Cristo y su maravillosa obra en nuestras vidas. ¡Caminar en pos de Él nos aleja del mundo y nos lleva a Su vida abundante!

El Llamado de la Esposa

Mi trabajo es amar y respetar a Billy; es el trabajo de Dios hacerlo bueno.
Dios no te llamó no para hacer bueno a tu esposo, sino para hacerlo feliz “.

Ruth Bell Graham

Hace varios meses encontré un escrito sobre Ruth Bell Graham y sus lecciones acerca del matrimonio. Ruth Bell Graham, quien en vida fue la esposa del conocido evangelista Billy Graham. La breve lectura sobre su vida ejemplar como esposa, como madre y mujer cristiana, me impactaron (como la cita que encabeza este escrito) y deseo compartir algunas de mis impresiones en esta publicación.

Ruth Bell Graham nació y creció en el campo misionero en China, por lo tanto, desde muy joven ella sentía una gran pasión por ayudar al prójimo y pensaba que su vida estaba destinada a las misiones. Durante sus años universitarios conoció al joven predicador Billy Graham. Se dice que ella tomó la decisión de casarse con él con “sus ojos abiertos”, luego de una lucha interna debido a que siempre había creído que sería una misionera soltera. Es decir, que cuando tomó la decisión de casarse con Billy Graham, ella estaba clara sobre el paso que estaba dando y nunca miró atrás.

Una lección valiosa para las esposas: nunca mirar atrás. Una vez que estamos casadas, debemos mirar al frente, al futuro que, junto al esposo, con la ayuda y dirección de Dios, vamos a construir. Quizá alguna pudo haber comenzado su matrimonio con dudas o temores, o puede que alguna haya estado pensando en cómo cambiar o mejorar al esposo. Pero la esposa sabia mira su matrimonio con la seriedad que merece, enfrentando las realidades, en las buenas y en las malas.

“Los padres pueden dar en herencia
a sus hijos casa y fortuna,
pero solo el Señor puede dar

una esposa comprensiva.” – Proverbios 19:4

Las hijas de Ruth Bell Graham han expresado que una de las mejores lecciones sobre el matrimonio que su madre les dio fue cuando les dijo que su responsabilidad no era “hacer bueno” al esposo, sino hacerlo feliz. Debemos preguntarnos a qué le estamos dedicando esfuerzo en nuestro matrimonio. ¿Cuál es nuestro enfoque: hacer feliz al esposo o “modificarlo” para que se acomode a nuestras preferencias?

Cuando nos entregamos a nuestro compromiso con Dios y con nuestro matrimonio, nuestra perspectiva va a cambiar porque ya no estaremos enfocadas en nosotras mismas y nuestra autosatisfacción. Nuestro anhelo será nutrir nuestras relaciones de manera que tanto el esposo como los hijos disfruten de un hogar en el que prevalecen el amor, la gracia, la verdad y la paz. Ese fue uno de los grandes logros de Ruth Bell Graham y es una de las lecciones que podemos aprender de ella.


“De igual manera,
enseña a las ancianas a vivir
de una manera que muestre
reverencia y respeto a Dios.
Diles que no hablen mal de los demás
y que no sean esclavas del vino.
Deben enseñar el bien
para que aconsejen a las más jóvenes
a amar cada una a su esposo y a sus hijos.” –
Tito 2:3-4

En la Biblia, el apóstol Pablo le escribe a Tito y le explica la importancia de que las mujeres mayores sean ejemplo (mentoras) para las más jóvenes. La vida de esta mujer (Ruth Bell Graham), quien ya mora en el hogar celestial, se convierte en un ejemplo para nosotras al leer y aprender sobre ella, su vida y ministerio. Dios nos llama a nosotras a ser ejemplo también para nuestras hijas y para otras mujeres jóvenes que necesitan inspiración. Para nuestro aniversario de bodas más reciente, nuestra hija nos entregó una notita en la cual nos agradecía por ser un ejemplo de una relación matrimonial centrada en Cristo. Esto conmueve mi corazón cada vez que la leo (está pegada en la puerta del refrigerador), porque realmente todo lo debemos a Dios y a su maravillosa gracia operando en nuestro matrimonio. Lejos estamos de ser el matrimonio perfecto, pero podemos confiar cada día en el Soberano Dios que nos ayuda a caminar en Su buena voluntad a pesar de todas nuestras debilidades. Doy gracias a Dios por contestar la oración de que podamos ser un reflejo de Cristo en nuestro hogar.

Un matrimonio centrado en Cristo comienza con una vida centrada en Cristo. Así que cada día dependemos de Él para ejercer bien el llamado que se nos ha hecho como esposas. ¡Que podamos vivir en Su presencia y ser un reflejo de Su amor en nuestro matrimonio y nuestro hogar!

La Esposa – Al iniciar el Nuevo Año

¡El fiel amor del Señor nunca se acaba!
Sus misericordias jamás terminan.
Grande es su fidelidad;
sus misericordias son nuevas cada mañana. –
Lamentaciones 3:22-23

Cuando inicia un año, muchas de nosotras trazamos metas que queremos alcanzar. Muchas personas ven este tiempo como nuevas oportunidades, nuevos comienzos que brindan esperanza. Cada día en Dios está lleno de esperanzas porque cada mañana se renuevan sus misericordias. Podemos depender de Él día a día. Vivimos en el refugio de Su gran fidelidad.

Con esta confianza, podemos caminar hacia nuestras metas. Podemos establecer metas personales, de matrimonio y familia. Una excelente meta personal es crecer en nuestra relación con Dios a través de practicar las disciplinas de la oración y lectura de la Biblia. Si deseas fortalecer tu matrimonio, puedes comenzar con una meta sencilla como dialogar con tu cónyuge a diario sobre cómo le fue su día, lo cual les llevará a mejorar la comunicación. Si deseas desarrollar la fe en tu familia, pueden establecer la meta de orar todos juntos una vez al día y compartir testimonios de las peticiones contestadas. Sobre todo, es necesario orar y pedirle a Dios que nos dirija en todo para que el propósito de Dios se cumpla en nuestras vidas durante este nuevo año.

Es necesario que seamos intencionales sobre cada meta trazada. Por ejemplo, si la decisión es crecer en tu vida de oración, hay que sacar el tiempo todos los días y dedicarlo a la oración. Así mismo con cada meta. Que no se quede en un “deseo” que te gustaría cumplir. No desperdiciemos la oportunidad que tenemos, sino disfrutemos de las nuevas misericordias que se nos otorgan para vivir cada día.

“Dios está obrando entre ustedes.
Él despierta en ustedes el deseo de hacer
lo que a él le agrada

y les da el poder para hacerlo.” –
Filipenses 2:13

Durante este año, mantengamos nuestros corazones a la expectativa de lo que Dios quiere hacer en nosotras y a través de nosotras. Pidamos discernimiento para identificar oportunidades que Dios coloca en nuestro camino para hacer el bien, especialmente en nuestros hogares. A veces pensamos que tenemos que hacer grandes cosas para poder hacer una diferencia en el hogar, cuando realmente lo que el esposo y los hijos necesitan es que les mostremos el amor de Cristo y eso lo podemos hacer diariamente aprovechando cada oportunidad que se nos presenta, por sencilla que parezca.

Hace varios años leí un libro que hablaba de la gran diferencia que pueden hacer los pequeños pasos que damos hacia las metas que Dios ha puesto en nuestros corazones. Alcanzar una meta comienza con un pequeño paso cada día, una decisión de realizar un cambio sencillo en la rutina diaria. La Biblia nos enseña que Dios pone en nosotros el anhelo de hacer su buena voluntad y que también nos da la habilidad para hacerlo.


SEÑOR, tú cumplirás
lo que has prometido hacer para mí.
SEÑOR, tu fiel amor es para siempre;
por eso sé que no abandonarás

a quienes tú mismo creaste. –
Salmo 138:8

Recordemos siempre que de lo poco, de lo pequeño, Dios puede hacer algo grande, como lo hizo Jesús al multiplicar cinco panes y dos peces para alimentar una multitud. Podemos tener entera confianza de que Dios nos guiará a cumplir Su propósito. Escuchemos Su llamado y obedezcamos. Solo así lograremos experimentar el fortalecimiento que deseamos ver en nuestros matrimonios y hogares.

¡Feliz 2021, sostenidas en Cristo!

La Esposa – Al finalizar el año

 “…no considero haber llegado ya a la meta, pero esto sí es lo que hago:
me olvido del pasado y me esfuerzo por alcanzar lo que está adelante. 
Sigo hacia la meta para ganar el premio que Dios me ofreció
cuando me llamó por medio de Jesucristo.” – Filipenses 4:13-14

Este año (2020) finalizará en los próximos días. Puede que estemos deseosas de que finalice el 2020 por los retos y las dificultades que nos ha tocado enfrentar. Puede que anhelemos el Nuevo Año con la expectativa de las cosas nuevas que sucederán. Pero, cualquiera que sea nuestro sentir, estos últimos días del año son relevantes porque nos llevan a reflexionar.  

Muchas de nosotras nunca habíamos tenido que enfrentar los retos de una pandemia que nos sacó de nuestra rutina diaria y estremeció nuestras costumbres. En medio de las frustraciones, el dolor, las desesperanza, necesitamos detenernos a pensar. ¿Ha sido todo negativo este año? ¿Dejamos de ver la mano de Dios proveyendo, protegiendo, sanando? ¿Nos desamparó el Señor? ¿Acaso no pudimos experimentar Su presencia como nunca?

En ti confiarán
los que conocen tu nombre,
Por cuanto tú, oh Jehová,
no desamparaste
a los que te buscaron. –
Salmo 9:10

Cuando nos hacemos estas preguntas y reflexionamos en sus respuestas, podemos concluir que Dios sigue siendo bueno, que Su presencia nos cubre, que son más las bendiciones que las vicisitudes que nos ha tocado enfrentar. Sí, definitivamente son más las bendiciones porque nosotras jamás podremos ver o entender el alcance del amor y la misericordia de Dios. Él conoce todas las cosas y lo que hoy parece ser lo peor que nos haya sucedido, Dios lo puede usar para bendecir nuestra vida o la de otras personas en el futuro. Esto es motivo de gratitud y alabanza a Dios.

Al reflexionar sobre este año, también debemos evaluar si fuimos productivas o permitimos que las dificultades nos detuvieran en nuestro caminar. Estoy agradecida de que, por la gracia de Dios, este año pude comenzar este blog semanal, proyecto que estaba en mi corazón desde hacía tiempo. Con la ayuda de Dios, también continúo consistentemente publicando un mensaje diario para las esposas y/o las familias en las redes sociales.

Además, debemos evaluar nuestro desempeño en el hogar. ¿Cómo mostramos amor al esposo y a los hijos este año? ¿Pudiste brindarles esperanza en medio del desaliento? ¿Cómo impactó nuestra actitud a nuestros familiares? Al contestar estas preguntas, podremos identificar en qué áreas necesitamos crecer y mejorar, y cuáles retos hemos superado. Es importante llevar todo esto ante Dios en oración para que Él nos muestre Su voluntad y cómo debemos continuar. La lectura y meditación de la Palabra de Dios es un hábito esencial para mantenernos creciendo como mujeres virtuosas.

Fuerza y dignidad son su vestidura,
y sonríe al futuro. – Proverbios 31:25

Despidamos este año con gratitud, porque en medio de todo, Dios está con nosotros y nos bendice sin que lo merezcamos. Y recibamos el Nuevo Año con esperanza porque en Dios está nuestra confianza. El 2021 traerá consigo fechas importantes en el calendario familiar. En el mío, hay cumpleaños y aniversarios especiales (los quince de mi sobrina, los 50 de mi esposo y los 50 años de casados de mis padres), la boda de mi hijo mayor y otras sorpresas maravillosas que llegarán. Cumplimiento de metas y nuevos comienzos, eso es parte de lo que nos depara un Nuevo Año. Miremos hacia delante con alegría, con buenas expectativas, hagamos planes, trabajemos día a día para lograr las metas y los sueños que Dios ha colocado en nuestro corazón. Disfrutemos la etapa en la que nos encontramos, ya sea recién casadas, criando hijos pequeños, adolescentes o que ya tengamos hijos adultos, o nietos; que brindemos a nuestras relaciones todo el amor, la gracia y la verdad que nos han sido concedidas en Cristo. Que podamos ser como la mujer descrita en Proverbios 31, mujeres que miran al futuro con una sonrisa llena de esperanza.

La Esposa y la Navidad

¡Gloria a Dios en las alturas,
Y en la tierra paz, ¡buena voluntad para con los hombres! –

Lucas 2:14

Esta semana celebramos Navidad, el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo. Es un tiempo de alegría, luces adornan las calles, las canciones navideñas se escuchan en el aire, los días pasan con la expectativa de que llegue el Día de Navidad.

Este año ha sido diferente, hemos tenido que hacer ajustes y tomar precauciones que harán que la celebración sea diferente. Puede que este cambio de panorama nos lleve a lamentarnos por las cosas que no podemos hacer, por las personas que no podremos ver. Es natural que nos dé tristeza cuando las cosas no se dan como estamos acostumbradas. Pero, necesitamos buscar enfocarnos en todo lo bueno que sí está sucediendo.

La Navidad sigue siendo una temporada que nos habla de esperanza, de la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios que fue cumplida en el pesebre de Belén. Y esa es la esperanza que debe inundar nuestros corazones, que el Dios soberano conoce nuestros tiempos y suplirá todo lo que necesitamos para enfrentar cada situación que se nos presente.

Y mi Dios proveerá
a todas vuestras necesidades,
conforme a sus riquezas
en gloria en Cristo Jesús. – Filipenses 4:19

Al acercarnos a estos días especiales, recordemos junto a nuestras familias el milagro de la Navidad. Leamos juntos la historia del nacimiento de Jesús en Lucas 2. Demos gracias por la bendición de poder adorar al Salvador de nuestras almas. Junto al esposo, llevemos a nuestra familia a mirar a Jesús para que nuestra fe crezca y se fortalezca en medio de todo lo que está sucediendo.

Cuando nos enfocamos en la bondad de Dios, comenzamos a ver todas las bendiciones que Él nos da cada día. Podemos agradecer por la bendición de estar juntos en nuestro hogar, de tener un lugar seguro donde vivir, por el alimento diario, por la salud.

Muchas veces doy gracias a Dios porque me ha permitido vivir en este tiempo. Especialmente este año, con la situación de la pandemia, estoy agradecida por los adelantos que nos permiten comunicarnos con los seres amados que no viven con nosotros. El poder hacer una video llamada para ver a nuestros familiares es una bendición. Tener la facilidad de ordenar algunos regalos a personas que venden sus productos a través del internet y poder enviarlos a los que viven lejos para expresar nuestro afecto, es algo por lo que también agradezco. Hay tantas otras cosas que pasamos por alto, pero sin ellas, nuestra vida sería más difícil. Por lo tanto, observemos cuidadosamente en estos días especiales, para enfocarnos en lo bueno y mostrar gratitud.

Amados hermanos,
no podemos más que agradecerle a Dios
por ustedes, porque su fe está floreciendo,
y el amor de unos por otros, creciendo. –
2 Tesalonicenses 1:3

Dediquemos nuestro tiempo y esfuerzo a lo que es verdaderamente valioso. Celebrar como todos los años no es indispensable, pero compartir con nuestra familia y expresarles nuestro amor… eso sí es de un valor incalculable. Con la ayuda de Dios, podemos crear memorias especiales esta Navidad. Que no se quede en nuestros recuerdos como la Navidad durante la pandemia, sino como una temporada hermosa en la cual disfrutemos cada momento especial, aunque sea diferente. Que podamos mirar al esposo y a los hijos con un corazón agradecido por los regalos que son a nuestras vidas. ¡Que elevemos nuestras voces y corazones en adoración al Rey de Reyes, que vino a este mundo a nacer en un pesebre y morir en una cruz para redimirnos de nuestros pecados!