La Esposa y la Mentalidad de Cristo

Filipenses 2 nos hace un llamado a que tengamos la mentalidad de Cristo en nuestras relaciones. Al leerlo, se nos exhorta a servir y a ser humildes siguiendo el modelo de Jesucristo. ¿Cómo podemos manifestar la actitud de Cristo en nuestros hogares? ¿Cómo es impactado nuestro matrimonio cuando seguimos el modelo de la manera de pensar de Cristo?

La Esposa – Disfrutando el Presente

Dios nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro, pero no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho en la eternidad. Quizás por eso en ocasiones se nos hace difícil disfrutar el presente con todo lo que implica y nos aferramos a las memorias del pasado o nos enfocamos en soñar con el mañana. Por la gracia de Dios, podemos aprender a deleitarnos en la etapa que estamos viviendo, aprovechando al máximo lo que Él desea mostrarnos.

El Llamado de la Esposa

Al reconocer el llamado que Dios ha hecho a la esposa, nuestra perspectiva cambia. El anhelo de nuestro corazón es nutrir nuestras relaciones para que en nuestro matrimonio y hogar se refleje el amor de Dios.

La Esposa – Al iniciar el Nuevo Año

Al comenzar el año con esperanza de alcanzar nuevas metas, necesitamos poner nuestra confianza en Dios con la seguridad de que Él cumplirá Su propósito en nuestras vidas. La esposa que deposita en Dios su confianza y depende de Él, experimentará crecimiento consistente en su vida y en sus relaciones.

La Esposa y la Gracia

La gracia de Dios es el mayor regalo que podemos recibir en nuestras vidas. La gracia es provoca una transformación en nosotras, lo cual impacta nuestras relaciones. La gracia es la única esperanza para lograr relaciones saludables.

La Esposa y la Enseñanza Bíblica

Ante la gran cantidad de mensajes que recibimos a diario que nos motivan a seguir diferentes líneas de pensamiento, tenemos que hacernos la pregunta: ¿Qué dice la Biblia sobre esto? ¿Cómo compara o contrasta con la enseñanza bíblica?

La Esposa y las obras

Cuando pensamos en buenas obras, quizás nos enfocamos en ayudar a los necesitados, servir en la Iglesia y/o en la comunidad, y todas esas son obras buenas que Dios pone en nuestro corazón hacer. Pero las buenas obras incluyen lo que hacemos en el hogar, el trato al esposo. Nuestras actitutes, intenciones y acciones deben estar alineadas. Necesitamos de Dios y de Su Palabra para lograr este objetivo efectivamente.