La Esposa Deliberada

El matrimonio se fortalece cuando obramos de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando queremos que nuestra relación crezca, deliberadamente hacemos lo correcto. Al afirmar al cónyuge resaltando sus cualidades positivas, estamos dando pasos hacia una relación más madura. Podemos confiar en que Dios, que es quien da el crecimiento, hará germinar las semillas que sembremos en nuestro matrimonio.

La Esposa – Caminando hacia la Madurez

Con el paso de los años en el caminar cristiano, nos vamos dando cuenta de que la vida se trata de glorificar a Dios en todo. Cada rol que asumimos y cada tarea que hacemos debe tener como meta la gloria de Dios. No se trata de nosotras, se trata de honrar a Cristo y dar Su nombre a conocer en nuestra familia, en nuestro matrimonio y en nuestra comunidad.

La Esposa – Lecciones de la Vida de María

La vida de María de Nazaret contiene lecciones muy valiosas que son relevantes para las esposas y las madres. Podemos aplicar a nuestras vidas lo que nos enseña la Biblia sobre esta mujer piadosa.

La Esposa – Aprendiendo sobre la Voluntad de Dios

Dios tiene un plan y un propósito para todo. Él diseñó el matrimonio para que brinde gloria a Su nombre al reflejar el amor de Cristo por Su Iglesia. Para hacer la voluntad de Dios en nuestro matrimonio, necesitamos seguir el ejemplo de Jesús.

La Esposa – Al iniciar el Nuevo Año

Al comenzar el año con esperanza de alcanzar nuevas metas, necesitamos poner nuestra confianza en Dios con la seguridad de que Él cumplirá Su propósito en nuestras vidas. La esposa que deposita en Dios su confianza y depende de Él, experimentará crecimiento consistente en su vida y en sus relaciones.

La Esposa y la Navidad

La Navidad nos habla de esperanza. Puede que este año, celebremos de forma diferente, pero el significado de la Navidad sigue siendo valioso. Que las circunstancias que estamos enfrentando no desvíen nuestro enfoque de Cristo.

La Esposa y el Futuro

Muchas personas tienden a preocuparse por el futuro. Se trazan metas y planes con la esperanza de que todo salga bien. La realidad es que no podemos controlar el futuro, pero sí podemos confiar en Dios que es el dueño del mañana.