La Esposa Deliberada

El matrimonio se fortalece cuando obramos de acuerdo con la voluntad de Dios. Cuando queremos que nuestra relación crezca, deliberadamente hacemos lo correcto. Al afirmar al cónyuge resaltando sus cualidades positivas, estamos dando pasos hacia una relación más madura. Podemos confiar en que Dios, que es quien da el crecimiento, hará germinar las semillas que sembremos en nuestro matrimonio.

La Esposa y la Santificación

Durante el transcurso del matrimonio, hay momentos en los que nos gustaría “mejorar” al esposo para que piense o actúe de la manera que nosotras queremos. Pero la realidad es que somos imperfectas y no estamos llamadas a cambiar el carácter del esposo, sino amarlo, respetarlo y confiar que el Espíritu Santo lo transforme para que se parezca más a Cristo.

La Esposa y la Mentalidad de Cristo

Filipenses 2 nos hace un llamado a que tengamos la mentalidad de Cristo en nuestras relaciones. Al leerlo, se nos exhorta a servir y a ser humildes siguiendo el modelo de Jesucristo. ¿Cómo podemos manifestar la actitud de Cristo en nuestros hogares? ¿Cómo es impactado nuestro matrimonio cuando seguimos el modelo de la manera de pensar de Cristo?

La Esposa y el Dominio Propio

El dominio propio nos ha sido dado por Dios para que podamos tener la disciplina necesaria para controlar nuestras emociones. Cuando actuamos de acuerdo con lo que dice la Palabra, logramos edificar un hogar armonioso y un matrimonio saludable que honra a Dios.

La Esposa y el Futuro

Muchas personas tienden a preocuparse por el futuro. Se trazan metas y planes con la esperanza de que todo salga bien. La realidad es que no podemos controlar el futuro, pero sí podemos confiar en Dios que es el dueño del mañana.

La Esposa y la Enseñanza Bíblica

Ante la gran cantidad de mensajes que recibimos a diario que nos motivan a seguir diferentes líneas de pensamiento, tenemos que hacernos la pregunta: ¿Qué dice la Biblia sobre esto? ¿Cómo compara o contrasta con la enseñanza bíblica?

La Esposa y las obras

Cuando pensamos en buenas obras, quizás nos enfocamos en ayudar a los necesitados, servir en la Iglesia y/o en la comunidad, y todas esas son obras buenas que Dios pone en nuestro corazón hacer. Pero las buenas obras incluyen lo que hacemos en el hogar, el trato al esposo. Nuestras actitutes, intenciones y acciones deben estar alineadas. Necesitamos de Dios y de Su Palabra para lograr este objetivo efectivamente.