La Esposa y el Futuro

“Por lo tanto, no se angustien por el mañana,
el cual tendrá sus propios afanes.
Cada día tiene ya sus problemas.” – Mateo 6:34

La mayoría de las personas inician el año trazando metas y haciendo planes con la esperanza de lograr muchas cosas. Cuando comenzó el año 2020, no teníamos idea de que muchos planes se iban a tener que posponer o cancelar y que enfrentaríamos terremotos, una pandemia, protestas y disturbios en diferentes partes del mundo, la incertidumbre que suelen traer consigo los años electorales, etc. Todo esto, sin mencionar los retos personales que cada una debemos confrontar.

Al pensar en todo esto, no sería extraño sentirnos ansiosas, inseguras y preocupadas por lo que nos deparan las próximas semanas. Esto puede provocar que tratemos de estar pendientes de cada detalle, intentando controlar el futuro con nuestras propias fuerzas, lo cual es una carga demasiado pesada y en fin, una tarea imposible. No tenemos la capacidad de controlar el futuro.

“La vida de fe se vive un día a la vez,
y hay que vivirla,
no siempre esperarla
como si la ‘vida real’ estuviera
a la vuelta de la esquina.
Es hoy de lo que
somos responsables.
Dios todavía es dueño del mañana.” –
Elisabeth Elliot

Una de mis frases favoritas de Elisabeth Elliot (mujer virtuosa, misionera y escritora) es: “Dios todavía es dueño del mañana.” Somos responsables del día de hoy y para poder tener un día fructífero, necesitamos la gracia de Dios. Nuestra esperanza no debe estar fundamentada en nuestras metas y planes, sino en la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta.

Este tema me recuerda la historia de Sara y Abraham en el Génesis (Génesis, capítulos 15, 16, 18 y 21). Dios les prometió descendencia, pero pasaron los años y Sara, viendo que la promesa de un hijo para ella y Abraham no se cumplía, tomó el asunto en sus manos y, sabiendo que ella era estéril, le dijo a Abraham que le diera un hijo a través de su criada Agar. No pasó mucho tiempo antes que la situación causara problemas en el hogar de ellos. Al dejar de confiar en Dios para su futuro y tratar de controlar los resultados con su propio entendimiento, Sara se encontró con más incertidumbre y malestar de lo que sentía antes. La historia de Sara nos enseña que es mejor confiar en Dios junto a nuestro esposo respecto al futuro. Dios cumplió su promesa de darles un hijo a Sara y Abraham. Él obró un milagro extraordinario en Sara, quien no solo había sido estéril sino también que era de edad avanzada cuando concibió a su hijo Isaac. Además de ser contestada la petición de este matrimonio por un hijo, el nombre de Dios es glorificado aún en el presente por el milagro que Sara y Abraham recibieron hace miles de años.

Otra mujer de la Biblia que llega a mi mente es Rut. Ella fue la moabita que regresó con Noemí a Belén, después de que ambas quedaran viudas y sin hijos. A pesar de la tristeza e incertidumbre que debió haber en su corazón al dejar atrás a su tierra y a su familia de origen, Rut dijo a Noemí que la seguiría, que su pueblo sería su pueblo y su Dios sería su Dios. Rut llega a Belén como una extranjera, pero siguiendo los consejos de Noemí y viviendo un día a la vez, pronto ella fue conocida como una mujer virtuosa entre la comunidad. Aunque al comienzo de su historia, el futuro de Rut parecía sombrío, por la gracia y el favor de Dios, ella encontró una nueva vida en Belén. Se casó con Booz y tuvieron un hijo a quien llamaron Obed, que sería el abuelo del Rey David. El libro de Rut termina con alabaza a Dios por la restitución que había obrado en las vidas de Noemí y Rut (Rut 4:14).

Fuerza y dignidad
son su vestidura,
y sonríe al futuro. –
Proverbios 31:25

Es necesario reconocer que el futuro no nos pertenece y soltar las riendas, depositando toda nuestra confianza y esperanza en Dios. Cada día es nuestra responsabilidad hacer lo correcto, poniendo en las manos de Dios nuestras habilidades, capacidades y situaciones personales. Necesitamos comprender que cada día con Dios tiene un propósito que va construyendo el futuro que ya Él ha preparado.

Faltan varias semanas para que se acabe este año y hay muchas cosas que todavía no sabemos ni entendemos, pero a Dios no se le ha escapado ningún detalle. Aprendamos de las historias de las mujeres de la Biblia lo que debemos y lo que no debemos hacer. Hay grandes tesoros para descubrir cada día en la Palabra. Hay hermosos momentos para disfrutar junto al esposo cada día. Hay preciosas memorias que construir con nuestros hijos y familia cada día. No las desperdiciemos por estar buscando “la vida real” a la vuelta de la esquina. Recordemos que… “Dios todavía es dueño del mañana” y siempre lo será.

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