La Esposa Asertiva

Por lo general, a las esposas les gusta mantener la comunicación al día en su hogar. Ser asertivas es esencial para que la buena comunicación fluya, se puedan resolver conflictos y se mantenga un clima de respeto en el matrimonio y la familia.

La Esposa Trabajadora

El pasaje de Proverbios 31:10-31 nos dibuja un cuadro de la mujer virtuosa y su trabajo. Hay muchas lecciones que aprender a través de esta porción bíblica. ¡Démosle un vistazo para descubrir algunas de ellas!

La Esposa – Disfrutando el Presente

Dios nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro, pero no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho en la eternidad. Quizás por eso en ocasiones se nos hace difícil disfrutar el presente con todo lo que implica y nos aferramos a las memorias del pasado o nos enfocamos en soñar con el mañana. Por la gracia de Dios, podemos aprender a deleitarnos en la etapa que estamos viviendo, aprovechando al máximo lo que Él desea mostrarnos.

La Esposa que Honra a Dios

La lectura del pasaje de Proverbios 31:10-31 contiene ricas enseñanzas para la mujer. Buscar la sabiduría bíblica es esencial para vivir una vida que agrada a Dios.

La Esposa y el Dominio Propio

El dominio propio nos ha sido dado por Dios para que podamos tener la disciplina necesaria para controlar nuestras emociones. Cuando actuamos de acuerdo con lo que dice la Palabra, logramos edificar un hogar armonioso y un matrimonio saludable que honra a Dios.

El Llamado de la Esposa

Al reconocer el llamado que Dios ha hecho a la esposa, nuestra perspectiva cambia. El anhelo de nuestro corazón es nutrir nuestras relaciones para que en nuestro matrimonio y hogar se refleje el amor de Dios.

La Esposa – Al finalizar el año

Al finalizar el año, tomamos tiempo para reflexionar y agradecer, para evaluar y planificar. Orar y buscar dirección de Dios es vital para enfrentar este Nuevo Año llenas de esperanza.

La Esposa y el Futuro

Muchas personas tienden a preocuparse por el futuro. Se trazan metas y planes con la esperanza de que todo salga bien. La realidad es que no podemos controlar el futuro, pero sí podemos confiar en Dios que es el dueño del mañana.