Confianza en Dios: Reflexiones para un Nuevo Año

“Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” – Salmo 90:12

En este último día del año he estado meditando desde mi devocional de la mañana sobre la confianza en Dios. Cada año que pasa, experimentamos diferentes situaciones que ponen a prueba nuestra confianza. El 2025 trajo consigo grandes alegrías, como la graduación de nuestro hijo del entrenamiento básico del ejército y la boda de nuestra hija, pero también trajo retos difíciles en otros aspectos de la vida que todavía estamos enfrentando.

El devocional de hoy hablaba sobre el “Amén”, que es la palabra con la que finaliza Jesús la oración del Padre Nuestro. La autora, Nancy DeMoss Wolgemuth, invitaba a reflexionar si puedo decir amén a cada parte de la oración del Padre Nuestro con la plena confianza de que ha sido escuchada por Dios. Verdaderamente, me hizo pensar y orar para que Dios aumente mi fe en aquellos aspectos en los que todavía mi confianza se debilita.

La autora Elisabeth Elliot escribió: “Si piensas en tus propios sentimientos sobre las cosas en lugar de pensar en la fidelidad, el amor y la misericordia de Dios, es probable que tengas un día terrible, horrible, nada bueno o muy malo. Nuestros sentimientos son muy fugaces y efímeros, ¿no? No podemos depender de ellos durante cinco minutos a la vez. Pero vivir en el amor, la fidelidad y la misericordia de Dios siempre es seguro “. En esta cita, ella se refiere a “un día”, pero en este preciso día en el que estamos contando las horas para comenzar un Nuevo Año, si nos dejamos llevar por lo que sentimos, pudiéramos sentir mucha incertidumbre. Nuestros sentimientos suben y bajan, vienen y van. Por eso no podemos “seguir nuestro corazón”, sino solo poner nuestra confianza en la fidelidad de Dios.

Mientras recordaba diferentes momentos difíciles enfrentados este año junto con mi esposo, como otros mucho más difíciles con los que lidiaron tantas personas, llegó a mi mente otra frase que Elisabeth Elliot utilizaba mucho. En inglés es: “Do the next thing” (“Haz lo próximo”). La también escritora Allie Beth Stuckey adoptó y adaptó esa frase de la siguiente manera: “Haz lo próximo, con excelencia y para la gloria de Dios.” ¿Cuál es el propósito de esta frase? Actúa como salvaguarda durante períodos de dolor, angustia o frustración. La frase nos motiva a enfocarnos en lo inmediato, en lo que tenemos a la mano para hacer en lugar de dejar que la situación nos abrume. En su sentido espiritual nos invita a confiar en Dios paso a paso en lugar de tratar de ver el mapa completo. ¿Por qué llegó esta frase a mi mente? Porque realmente la he visto funcionar en mi propia vida y en las vidas de otras personas que han enfrentado situaciones difíciles. Cuando la gente ha pensado que se van a desmoronar, han podido continuar, un paso a la vez, haciendo lo próximo con excelencia, para la gloria de Dios. Así lo hizo Elisabeth Elliot cuando su esposo Jim fue asesinado hace largos años por miembros de una tribu a la que estaba tratando de evangelizar en Ecuador. Así lo está haciendo Erika Kirk, cuyo esposo fue asesinado hace menos de cuatro meses por hablar la verdad en un mundo que idolatra las mentiras. También lo he visto en hermanas en la fe de nuestra congregación, que han enfrentado fuertes pruebas de salud, otras en su familia, pero continúan sirviendo, tarea a tarea, con amor, para la gloria de Dios.

En esos días en los que la mente se llena de dudas, miedo, incertidumbre, puedo continuar haciendo lo próximo y confiando en Dios. En Su providencia, ya Él ha hecho provisión. Su perfecto plan no depende de mis sentimientos o de mi falta de fe. Pero Su Palabra me enseña, me anima cada día a no desmayar. Él es fiel. Al final de cada uno de esos días puedo mirar atrás y ver lo que pude lograr paso a paso por la gracia de Dios.

Leía durante la tarde otra reflexión de Becky Parrilla, una mujer cristiana que ha sido experimentada en quebranto, que decía que a veces somos como Naamán (2 de Reyes 5:1-5), que tenemos nuestra propia idea de cómo Dios debe hacer las cosas que le estamos pidiendo. Pero el Soberano es Él, es Él quien conoce los tiempos y es Su voluntad la que es buena, agradable y perfecta. Que como Moisés en el Salmo 90, oremos para que el Señor nos ayude a contar los días de este año de tal modo que crezcamos en sabiduría como esposas, madres y siervas de Dios.  

¡Feliz Año Nuevo 2026!  

*Te invito a buscar información sobre estas mujeres que mencioné en el blog y a seguir su contenido. Para mí ha sido de mucha bendición y confío que para ti también.

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