How do you define success in life?
¿Cómo defines el éxito en la vida?
Todavía recuerdo la introducción a una conferencia a la que fui hace años. El conferencista describía un calabozo húmedo en las profundidades de una cárcel romana, en el cual encadenado, rodeado de miseria, podredumbre y malos olores, se encontraba el apóstol Pablo. La vida del apóstol Pablo, decía el conferencista, definía el éxito según Dios.
Esta descripción se quedó grabada en mi memoria y a lo largo de los años me ha hecho reflexionar sobre lo que usualmente consideramos éxito. Cada vez entiendo mejor que el éxito no tiene que ver con mis logros personales o con lo que la mayoría de la gente piensa que es ser exitoso.
Podemos desperdiciar la vida, si solo nos enfocamos en lo que queremos individualmente, para alimentar nuestros deseos e intereses personales. Pero cuando vivimos con la voluntad de Dios en mente, dejamos de vivir para nosotros mismos. Comenzamos a pensar en cómo nuestra vida puede servir para ayudar al prójimo, glorificando a Dios con todo lo que somos y lo que hacemos.
Esa fue la vida del apóstol Pablo una vez tuvo el encuentro con Jesús. Se entregó para servir y extender el mensaje del Evangelio por dondequiera que Dios lo guiaba, tocando miles de vidas a su paso.
Jesús, en el huerto de Getsemaní, oró para que fuera cumplida la voluntad del Padre. Su muerte y resurrección fue la conclusión del plan más exitoso en la historia de la humanidad: el plan de redención.
Puede que mi vida no se vea ahora mismo como lo que la mayoría considerarían éxito, pero tengo fe en que estoy donde Dios quiere. Tanto la vida del apóstol Pablo, como la de Jesús, nos demuestran que el éxito según Dios supera con creces el éxito según este mundo.
Así que decido definir el éxito con la mirada en la eternidad y eso significa no hacer mi voluntad, sino la Suya.
“Él se adelantó un poco más y se inclinó rostro en tierra mientras oraba: «¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía».” – Mateo 26:39
