“…no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.”
1 Juan 3:18
El comienzo de un Nuevo Año trae consigo el fijarnos metas, trazar planes, definir aspiraciones y tomar decisiones. Puede ser que nos tomemos muy en serio las metas establecidas y estructuremos un plan para alcanzarlas o puede ser que, con el paso de las semanas, la motivación vaya menguando y regresemos a las mismas rutinas de siempre. Pero entre todas las decisiones que se toman en la vida, una de las que nos marcará significativamente es la decisión diaria de amar.
Cuando leemos en la Biblia sobre el amor, vamos aprendiendo que el amor tiene mucho que ver con acción y para actuar, necesitamos tomar decisiones conscientes. La literatura popular nos “vende” definiciones “cursis” del amor que nos pueden parecer muy bonitas y poéticas al leerlas, pero que en realidad no tienen sustancia. Eso contrasta con la definición bíblica del amor cuyo fundamento y sustancia son relevantes y transformadores para las relaciones. En 1 Corintios 13:4-7 encontramos la porción de la Biblia más conocida sobre el amor: “El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni presumido ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
Al meditar sobre esto durante las primeras semanas del año, he considerado que la decisión que no debe faltar en mi día a día es la de amar. Parte de mi oración diaria es que Dios me ayude a hacer Su voluntad y sé que Él me ha llamado a amar a mi prójimo como he sido amada por Él (Juan 13:34, Juan 15:12). Eso es un gran llamado. Reconozco que no todos los días es tan fácil ser amorosa, especialmente con los más cercanos (esos son los que generalmente experimentan nuestras faltas con mayor frecuencia). Por eso necesito la gracia de Dios a diario y por eso, necesito estar decidida a amar.

“Y este es mi mandamiento:
que se amen los unos a los otros
como yo los he amado.” – Juan 15:12
Estar decidida a amar se puede ver cuando manifestamos paciencia con los que nos rodean, aunque no hagan las cosas como nosotras las hacemos. También cuando mostramos bondad hacia el esposo y los hijos. La decisión de amar se refleja en la humildad con la que manejamos nuestras relaciones, reconocemos nuestros errores y celebramos las bendiciones recibidas por los demás. Las muestras de amabilidad al hablar en lugar de rudeza por el exceso de confianza también son un reflejo de la decisión de amar. La abnegación hacia el esposo y la familia en lugar de ponernos a nosotras mismas en primer lugar expresa que estamos decididas a amar. El ejercicio del dominio propio sobre emociones negativas como el enojo y el rencor es una declaración de la decisión de amar. Alegrarnos de corazón por los logros del esposo y condolernos con él cuando sufre, son acciones que muestran que estamos decididas a amar de la manera que Dios nos llama a hacerlo. Perdonar, creer, esperar y soportar son decisiones que se toman en pequeños o grandes momentos del diario vivir que atestiguarán sobre nuestra decisión de amar.
La realidad es que esta es una de las decisiones más importantes que debemos tomar, pero también es una que es difícil de poner en acción sin la ayuda de Dios. Solamente cuando reconocemos que hemos sido amadas por Él primero, es que somos libres y capaces de amar.

“Nosotros amamos
porque él nos amó primero.” –
1 Juan 4:19
Así que, al comenzar este año te invito a meditar sobre la decisión de amar y a profundizar sobre este tema en la Palabra de Dios. Hay mucho que descubrir y aprender sobre el amor en la Biblia. Mientras vayas avanzando en este camino del amor, verás que tus relaciones crecerán, pero primero verás un cambio en ti misma cuando tomes la decisión diaria de amar.

Gracias por tan bonitos mensajes, sobrina! Dios te bendiga grandemente siempre.
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Aprecio mucho tus comentarios y el apoyo recibido. Eres uno de mis ejemplos de lo que es ser una esposa virtuosa. Doy gracias a Dios por rodearme de mujeres tan especiales en mi vida. Te amo mucho. Bendiciones.
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