“El amor nunca se da por vencido, jamás pierde la fe, siempre tiene esperanzas y se mantiene firme en toda circunstancia.”
1 Corintios 13:7
Al celebrar en Mayo el Día de las Madres, es inevitable pensar en el amor. El amor de una madre puede marcar la vida de sus hijos significativamente pues Dios la ha colocado en un rol que le permite ser de gran influencia.
Una madre que ama como la Biblia lo enseña nunca se da por vencida. Su amor por sus hijos la hace perseverar en la oración y en la disciplina. Ella no pierde la fe, se mantiene confiando en que el propósito de Dios se cumplirá. Su esperanza está puesta en la fidelidad de Dios. Eso la ayuda a permanecer firme frente a toda circunstancia.
La Biblia llama a los hijos una bendición, una herencia, un regalo de Dios (Salmo 127:3-5). La Palabra continuamente nos lleva a visualizar la maternidad como un llamado noble, virtuoso y bienaventurado.

“Los niños no son una distracción
de un trabajo más importante.
Son el trabajo más importante.”
C. S. Lewis
C. S. Lewis escribió: “Los niños no son una distracción de un trabajo más importante. Son el trabajo más importante.” Esta antigua frase de C.S. Lewis es una declaración sobre la importancia de los niños y la crianza. Hace hincapié en que no debemos considerar la atención a los niños como una interrupción de otras actividades, sino como el enfoque principal. La carrera profesional no debe ser un sustituto de la maternidad. Al fin y al cabo, la carrera profesional terminará algún día, pero una vez que se es madre, nunca se deja de serlo.
La bendición de desempeñar el rol de madres bíblicamente tiene repercusiones eternas. Somos una gran influencia en las vidas de nuestros hijos. La Biblia dice en Proverbios 22:6 “Dirige a tus hijos por el camino correcto, y cuando sean mayores, no lo abandonarán”. El tiempo que les dedicamos, el ejemplo que les damos, las enseñanzas que les inculcamos y el amor que les brindamos forman parte del fundamento que los ayudará a desarrollarse en adultos responsables con valores sólidos. Sobre todo, nuestra mayor responsabilidad es llevarlos a Cristo. Que nuestros hijos crezcan amando y honrando a Dios es algo que trae gran gozo a la vida de una madre.

“Dirige a tus hijos
por el camino correcto,
y cuando sean mayores,
no lo abandonarán”. –
Proverbios 22:6
Los hijos son el trabajo más importante que tenemos. Cuando Dios da hijos, nos concede una valiosa herencia.
Mantengámonos firmes en nuestro llamado maternal y enseñemos a nuestros hijos la importancia de la familia en la sociedad. El amor de una madre es abnegado, sacrificado, leal. La madre cuida, nutre, instruye, persevera en la oración, influye con amor y paciencia. No se da por vencida porque ha depositado su fe en el Dios que la sostiene a ella y a sus hijos en el hueco de Su Mano. ¡Feliz Día, Mamá!
