El Apoyo de la Esposa

Es mejor ser dos que uno,
porque ambos pueden ayudarse mutuamente
a lograr el éxito. – Eclesiastés 4:9

Esta tarde, mi vista se detuvo en un pequeño cuadro que tengo en mi habitación en el que está escita la primera parte de Eclesiastés 4:9. Me resultó curioso cómo Dios nos inspira con Su Palabra aún en los momentos cotidianos pues llevo varios días pensando en escribir sobre el tema del apoyo para esta publicación. Este versículo de Eclesiastés, el cual luego busqué para leer en contexto y en diferentes versiones de la Biblia, es definitivamente uno en el que la Biblia resalta la importancia de apoyarnos mutuamente.

En el matrimonio, el apoyo mutuo de los cónyuges es fundamental para que la relación crezca y se fortalezca. En el diseño de Dios para la esposa, el apoyo es una de las características principales pues la mujer fue creada como ayuda idónea (Génesis 2:18). La cultura actual rechaza y ridiculiza el término “ayuda idónea”, porque desconocen lo que realmente significa. La palabra utilizada originalmente para describir a la mujer como ayuda idónea (“ezer kenegdo”) también se utiliza para referirse a un atributo de Dios en diferentes partes de la Biblia (Salmo 121:1-2, Salmo 33:20 y Salmo 70:5). Por lo tanto, podemos entender que cuando se le llama “ayuda idónea” a la esposa, de ninguna manera se le está denigrando. Se nos da el privilegio de reflejar la imagen de Dios en forma de servicio y abnegación (en la pasada publicación La Esposa Fructífera, se escribió sobre el tema del valor de la misión de la esposa).

“Si uno cae,
el otro puede darle la mano
y ayudarle;
pero el que cae
y está solo, ese sí
que está en problemas.”
– Eclesiastés 4:10

Aclarado este punto,* entonces ¿qué significa para el matrimonio el apoyo de la esposa? Según lo que leemos en Eclesiastés 4: 9 al 12, significa obtener mayor fruto en lo que emprendan, significa que estarás ahí para levantar al esposo cuando su ánimo decaiga, que serás el hogar cálido para él en las noches difíciles, significa que confiando en Dios juntos saldrán victoriosos cuando enfrenten dificultades. Verso por verso, esta porción bíblica nos da una imagen clara de lo que implica el apoyo en el matrimonio.

He tenido poderosos ejemplos de esposas apoyando a sus esposos a lo largo de mi vida. Mis abuelas, ambas fueron fieles y abnegadas para con sus esposos y sus familias. Mi abuela materna una vez me contó que ella se iba con mi abuelo a ayudarlo en “la tala” (el huerto) lo más que pudo. Digna de admirar, mi abuela (que tiene 105 años), no solo se ocupaba de las labores domésticas, sino que también mostraba apoyo a mi abuelo en su ocupación de agricultor para el sostenimiento de la familia. Hasta sus últimos días en esta tierra, mi abuelo (que ya partió al Hogar Celestial), demostraba su amor constante por mi abuela. El apoyo brindado por su esposa rindió fruto de gratitud y fidelidad hasta el fin. Estuvieron casados por más de 70 años.

Mi madre también ha sido un gran ejemplo de apoyo al esposo. Ella estuvo dispuesta a seguir el llamado que Dios había hecho a su esposo para el Pastorado. Dejó su profesión para dedicarse al hogar y al ministerio a tiempo completo por largos años. Sembró en mis hermanos y en mí el amor por Dios y por Su Palabra junto a mi padre. Ella es su fiel editora en todo el material que escribe mi papá para las clases bíblicas y lo ayudó cuando publicó Principios de Vida en el Libro de Proverbios.

Agradezco a Dios por mis tías que siguieron el ejemplo de sus madres al ser esposas abnegadas y fieles. Mujeres que han demostrado que, tanto en la abundancia como en la escasez, tanto en la salud como en la enfermedad, tanto en las buenas como en las malas, se permanece firme. Pude visualizar la veracidad de los votos matrimoniales y el gran significado que tiene el apoyo en el matrimonio.

“Uno solo puede ser vencido,
pero dos se defienden mejor.
Es que la cuerda de tres hilos
no se rompe fácilmente.” – Eclesiastés 4:12

Somos llamadas a ser uno con el esposo, no a estar en competencia con él. Cuando nos unimos, trabajamos juntos y nos apoyamos, experimentamos crecimiento en la relación matrimonial. Nuestro matrimonio se fortalece cuando aplicamos los principios de la Palabra de Dios y lo reconocemos a Él continuamente como el centro y el que sostiene nuestra unión.

*Puedes buscar información adicional sobre este tema en los libros Mujer Verdadera 101 y Adornada (ambos por la autora Nancy Leigh DeMoss).

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