La Esposa – Hablando Palabras de Afirmación

“Traten a los demás como les gustaría que los trataran a ustedes.” – Lucas 6:31

Recibir afirmación de parte de las personas importantes en nuestra vida es algo agradable, que nos motiva e inspira. Las palabras de afirmación son una forma poderosa de demostrar amor. El autor Gary Chapman enumera las palabras de afirmación como uno de los lenguajes del amor. Un halago, una palabra de ánimo, una nota de agradecimiento, expresar admiración, pueden significar mucho especialmente durante un día difícil.

La Biblia da instrucciones en muchas ocasiones sobre cómo debe ser nuestra forma de hablar porque ésta debe ser un reflejo de nuestra vida de adoración a Dios. Otra instrucción bíblica que se nos hace es que todo lo que hagamos debe ser como para el Señor. Creo que este mandato es sumamente importante (ya hemos escrito sobre el tema en publicaciones anteriores del blog – “La Esposa en la Vida Cotidiana”) porque es el que determina la actitud y la intención con la que obraremos. Cuando tenemos la actitud de honrar a Dios con todo lo que hacemos, seremos cuidadosas con la forma en la que hablamos.

La palabra amable
es árbol de vida;
la palabra perversa

destruye el espíritu. – Proverbios 15:4

Las palabras de afirmación son muy necesarias, especialmente en el contexto del hogar. El esposo y los hijos necesitan nuestro ánimo, nuestro agradecimiento y reconocimiento, así como nosotras lo necesitamos. Por eso necesitamos aplicar la Regla de Oro en el hogar con las palabras de afirmación: “Hablar a los demás como nos gustaría que nos hablen a nosotras.” En su libro “Adornadas”, Nancy DeMoss Wolgemuth invita a las esposas a tomar lo que ella llama el “Desafío de los 30 Días para animar a tu Esposo”. Durante el desafío, las esposas deben evitar hablar negativo sobre su esposo durante 30 días. Aunque él haga cosas que la esposa pudiera señalarle, ella debe tomar la decisión de no enfocarse en esas cosas. La segunda parte del desafío es animar al esposo, expresándole algo que aprecias o admiras de él. Es un reto para que seamos intencionales hablando palabras de afirmación al esposo, que es algo que a veces se descuida. Inclusive, pudiéramos pensar que es difícil encontrar 30 cosas que se aprecian o admiran del esposo. Pero el ejercicio de meditar en esto intencionalmente puede llevarnos a encontrar muchas cualidades significativas del esposo que hemos olvidado con el paso de los años o a las que simplemente les prestamos poca importancia. Muchas esposas que han aceptado el desafío testifican que ha marcado una diferencia muy positiva en su relación matrimonial.

La Biblia nos enseña que el esposo responde al respeto como la esposa responde al amor en Efesios 5:33 (este tema también fue tratado en una publicación anterior del blog – “La Esposa y el Respeto”). La admiración, el aprecio y las palabras de afirmación son parte de ese respeto que el esposo ansía y que como esposas virtuosas estamos llamadas a expresarle. Nuestra carne está más inclinada a señalar lo negativo que a resaltar lo positivo y por eso en muchas ocasiones descuidamos el brindar ánimo, agradecimiento y halagar al esposo. Necesitamos la ayuda continua del Señor para enfocarnos deliberadamente en lo positivo y resaltarlo como una forma de mostrar amor en nuestros hogares.

Ninguna palabra corrompida
salga de vuestra boca,
sino la que sea buena
para la necesaria edificación,
a fin de dar gracia a los oyentes.Efesios 4:29

Esto es algo que también debemos practicar entre nuestras hermanas en la fe, familiares y amigas. Podemos animarnos unas a otras con palabras de afirmación. Brindar ánimo a otras mujeres es algo que Dios puede usar para cambiar el día o la semana de una dama. Puede ser un impacto significativo en su vida. A veces nos cohibimos de brindar una palabra de afirmación o de ánimo porque asumimos que tal o cual mujer es fuerte y probablemente no necesita de nuestro apoyo. La realidad es que cuando Dios toca nuestro corazón para hablar a alguien, sencillamente nos toca obedecer. No sabemos cuántas veces esas “mujeres fuertes” están anhelando que alguien sostenga sus brazos. Todas necesitamos a Cristo y fortalecernos en el poder de su fuerza para continuar.

Practiquemos a diario el hablar conforme a la Palabra, para edificar a los que nos oyen, ya sea en el hogar, en el lugar de trabajo, en el vecindario, en la universidad, en la Iglesia. Siempre lo primordial es obedecer a Dios y servir al prójimo mientras le glorificamos a Él.

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