La Importancia de Honrar a Nuestros Padres

“Honra a tu padre y a tu madre (que es el primer mandamiento con promesa), para que te vaya bien, y para que tengas larga vida sobre la tierra.” Efesios 6:2-3

Dar honra a los padres y madres es un mandamiento bíblico que contiene una promesa de bienestar y larga vida. Honrar a los padres es algo que debemos hacer durante toda la vida a través del respeto, el cuidado, la paciencia, al tomar en cuenta sus valores y enseñanzas en nuestras decisiones.

El evangelista Billy Graham dijo en una ocasión: “Un buen padre es uno de los menos celebrados, menos elogiados, que pasan desapercibidos. Y, sin embargo, los buenos padres son uno de los activos más valiosos de nuestra sociedad.”

En la cultura moderna popular, percibimos un desprecio por la figura del padre. En muchos programas televisivos se le ridiculiza, se le hace ver como un tonto o como alguien de menor importancia dentro del hogar.

La realidad es que el valor de un buen padre en el hogar es notable. Un padre presente y activo en la vida familiar es de gran influencia en las vidas de sus hijos. Un buen padre es un buen esposo, da ejemplo a sus hijos de lo que es un matrimonio saludable. Es atento con su esposa, amable con sus hijas, respetuoso con sus hijos. Enseña con sus acciones lo que es amar incondicionalmente. A través de su esfuerzo y trabajo, demuestra que las buenas decisiones producen buen fruto. Con tierna firmeza, establece la disciplina que provee fundamento sólido a la familia.

Esto no es lo que escucharemos o leeremos en la narrativa popular, pero la realidad es que hay muchos hombres que han elegido seguir el modelo bíblico para ser buenos padres. Ellos hacen la diferencia, sostenidos por la gracia de Dios. Así que no sigamos proclamando el mensaje de la corriente cultural. Saquemos del anonimato la paternidad bíblica. Resaltemos el valor de los padres que lo hacen bien y demos gracias a Dios por ellos. Resaltemos lo bueno que Dios hace en ellos y a través de ellos, en lugar de denigrar su rol y menospreciar su imagen.

Solo hay un Padre perfecto. Todos los hombres pueden fallar. Pero pueden recurrir a Cristo para hallar perdón, gracia y comenzar de nuevo. El llamado bíblico es a honrar a los padres, independientemente de sus defectos. En la obediencia hay bendición. Al obedecer este mandato, damos un paso certero hacia el establecimiento de relaciones sólidas entre padres e hijos. Esto provocará un fuerte impacto en las familias y en nuestra nación.

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