La Esposa – Celebrando a los Padres

El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos,
y el corazón de los hijos hacia los padres… –
Malaquías 4:6

En Puerto Rico se celebra el Día de los Padres el tercer domingo del mes de junio. Es una magnífica oportunidad para reflexionar sobre las cualidades que hacen un buen padre y ser agradecidas. En primer lugar, agradecer a Dios, nuestro maravilloso Padre celestial, y dar gracias a esos padres que son parte esencial de nuestras vidas. Celebrar el rol del padre en la familia y la sociedad es necesario e importante. Si anhelamos ver familias saludables, necesitamos resaltar las buenas cualidades de sus integrantes, entre los cuales uno de los más importantes es el padre.

A través del tiempo, se ha denigrado la figura del padre en la familia a causa del pecado que provoca abandono, descuido, negligencia, entre otras cosas lamentables. Pero Cristo vino a reconciliar el corazón de los padres hacia los hijos y el de los hijos hacia los padres. Así que, no debemos unirnos al coro del mundo que solamente señala y condena a los padres que han obrado mal, sino que podemos levantar nuestras voces y declarar que, por la gracia de Dios, hay muchos padres que aman, comparten, cuidan, protegen y proveen para sus hijos.

Al pensar en esto, tengo que expresar mi gratitud por darme la bendición de tener un papá que ama a Dios sobre todas las cosas y que nos enseñó a mi hermana, mis hermanos y a mí, el valor de la familia, que la salvación está en Cristo y que servirle a Él es la mejor forma de vivir. Lo que predica y lo que vive es consistente: es un ejemplo de fidelidad, rectitud, integridad y búsqueda continua de Dios.

Porque es Dios quien los motiva
a hacer el bien,
y quien los ayuda a practicarlo,
y lo hace porque así lo quiere. – Filipenses 2:13

De mis abuelos guardo buenos recuerdos. Ambos fueron hombres responsables, trabajadores y esforzados. Tuve el privilegio de ayudar a cuidar a mi abuelo materno durante sus últimos meses antes de que fuera a morar con el Señor. Su devoción a Dios y amor por su familia fueron evidentes hasta el último momento de su vida en la tierra. Siempre recordaré cuánto le agradaban los cánticos de alabanza y cuánto lo tranquilizaba que le leyera la Biblia. Es una lección que aprecio y aplico. Cuando mi corazón se inquieta, puedo recurrir a la Palabra y allí encuentro paz. Mi abuelo paterno nos mostraba su cariño jugando con nosotros cuando lo visitábamos o brindándonos un pedazo de deliciosa caña de azúcar de su finca para merendar. En una ocasión, cuando éramos pequeños, Dios tocó su corazón para suplir la necesidad de una lavadora de ropa, ya que la de nuestra casa se había dañado. ¡Con cinco niños pequeños, una lavadora era uno de los enseres esenciales en el hogar! Mis padres estaban muy agradecidos y nos testificaron de cómo Dios había suplido. Como adulta, puedo recordar este testimonio y ver una maravillosa lección en esa acción de mi abuelo. Cuando Dios pone una inquietud en el corazón y te la oportunidad y los medios para ayudar a alguien, no dudes en hacerlo pues será un testimonio que dará gloria a Dios.

Al observar a mi esposo como padre, puedo ver la gracia de Dios. A pesar de haber enfrentado situaciones difíciles en su niñez y adolescencia, Dios transformó todo eso en un fuerte anhelo de aprender los principios bíblicos sobre la paternidad. Veo su amor reflejado en acciones diarias, en sus pláticas con nuestros hijos, en su esfuerzo por cuidarlos y proveer, pero sobre todo en su empeño por sembrar los valores eternos en sus corazones.

Soy bendecida y vivo agradecida de Dios. Mis tres hermanos, cada uno en sus hogares, cumplen con su función de padres con responsabilidad y esto da honra a Dios. Mis tíos han sido padres que aman y cuidan a sus familias.

Muchos hombres proclaman cada uno su propia bondad,
Pero hombre de verdad,

¿quién lo hallará? – Proverbios 20:6

Solo hay un Padre perfecto. Todos los hombres pueden equivocarse y fallar. Pero pueden recurrir a Cristo y hallar perdón y gracia para comenzar de nuevo. Celebremos a los padres que son parte de nuestras vidas. Resaltemos lo bueno que Dios hace en ellos y a través de ellos, en lugar de denigrar su rol y menospreciar su imagen. Todos los días tienes la oportunidad de celebrar a tu esposo y animarle en su desempeño como papá. Recuerda que Dios te diseñó para ser una fuente de bien para tu esposo cada día. ¡Que parte de tu misión diaria sea inspirarle a ser un mejor padre para los hijos que Dios les ha dado!

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