La Esposa – Frente a las Transiciones de la Vida

Luego Dios dijo: «No está bien que el hombre esté solo.
Voy a hacerle alguien que lo acompañe y lo ayude». – Génesis 2:18

La vida matrimonial tiene diferentes etapas… Recién casados, criando niños pequeños, carrera profesional y/o ministerio, adolescencia de los hijos, estudios universitarios de los hijos, cuidar de los padres y/o familiares mayores, casamiento de los hijos, nido vacío, entre otras. Mientras escribía esta lista, me fijaba cómo parecería que las únicas que tienen que ver exclusivamente con la pareja son la primera (recién casados) y la última (nido vacío).  Pero la realidad es que Dios diseñó el matrimonio para que los cónyuges se acompañen por el camino mientras enfrentan juntos los desafíos de cada etapa de la vida.

Hay parejas que descuidan su relación matrimonial mientras atraviesan las diferentes transiciones que la vida trae consigo y cuando se les queda el nido vacío, sienten que no tienen nada en común. Por eso es importante nutrir la relación matrimonial durante todo el trayecto de la vida, no solo cuando son recién casados. Las transiciones son inevitables a lo largo de la vida, pero son mucho más llevaderas cuando caminamos unidos como matrimonio.

Los votos matrimoniales que una pareja repite durante la ceremonia nupcial clásica mencionan varias de las transiciones desafiantes que puede enfrentar un matrimonio a lo largo de la vida, como la salud y la enfermedad, la abundancia y la escasez. La promesa que se hacen los novios es que se mantendrán unidos frente a todas las circunstancias. El cultivar esa unidad redundará en beneficio para la pareja, pues desarrollarán un valioso vínculo para lidiar con los retos como aliados y compañeros. Su amistad crecerá y la conexión entre ambos será cada vez más fuerte. Dios es glorificado cuando un matrimonio refleja unión. Su Palabra continuamente nos exhorta a acercarnos a Él. En el matrimonio también debemos procurar acercarnos al esposo.

Acérquense a Dios,
y Dios se acercará a ustedes. – Santiago 4:8

Algunas transiciones pueden ser más difíciles de enfrentar que otras. En mi caso, no esperaba que la transición en la que estamos entrando mi esposo y yo, se me hiciera tan difícil. Nuestra hija acaba de empezar a hospedarse para continuar su carrera cerca de la universidad y nuestro hijo se va a casar dentro de tres meses. No somos padres perfectos, pero hemos disfrutado ver crecer a nuestros hijos, sus ocurrencias, los juegos, los paseos y los tiempos en familia, verlos desarrollarse, enseñarles valores y principios bíblicos, reír y llorar juntos, aprender con ellos y de ellos. Es una aventura maravillosa… no quisiera que termine. Sé que siempre seremos sus padres y siempre serán nuestros hijos. Pero entiendo que estamos pasando a otra etapa como padres y aunque me causa un poco de tristeza, tengo la seguridad de que caminaré esta nueva etapa junto a mi esposo, manteniendo firme nuestro compromiso como matrimonio y como padres a lo largo de la vida.

La belleza de la unidad está clara desde el Génesis cuando Dios creó a Eva como una compañera idónea para Adán porque Dios vio que no era bueno que el hombre estuviera solo. Leemos más adelante sobre todo lo que juntos enfrentaron Abraham y Sara. La historia de Rut y Booz también nos muestra la hermosura de la unión. En el Nuevo Testamento, María y José son testimonio de cómo Dios bendice a los matrimonios que honran su pacto de unidad frente a las adversidades. Y en Efesios, el apóstol Pablo compara la unión del esposo y la esposa con la de Cristo y su Iglesia (Efesios 5:31-32).

Dice la Biblia: «Por eso el hombre deja
a su padre y a su madre, y se une a su mujer,
para formar un solo cuerpo.»
Ésa es una verdad muy grande,
y yo la uso para hablar
de Cristo y de la iglesia. – Efesios 5:31-32

Las transiciones siempre llegarán, pero no tenemos que enfrentarlas solas. Procuremos la unidad con el esposo, para poder llevar las cargas juntos, pero también para celebrar las victorias, para disfrutar la vida y la familia que Dios nos ha dado. Sean cuales fueren las circunstancias, podemos tener la seguridad de que, por la gracia de Dios, nos mantendremos unidos hasta que la muerte nos separe. Contar con alguien así de por vida, es un valioso regalo de Dios.

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