La Esposa y la Verdad

“Más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio;
¿quién lo comprenderá?” – Jeremías 17:9

¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase: “Sigue tu corazón”? Puede parecer una frase bonita y hasta noble, sin embargo, nos lleva lejos de la verdad. La Biblia nos advierte que el corazón es engañoso porque puede ser influenciado por emociones y sentimientos que son pasajeros. Si “seguimos nuestro corazón” estaremos obedeciendo nuestros propios deseos y no la voluntad buena, agradable y perfecta de Dios.

Estamos bombardeadas por mensajes, imágenes y conceptos que intentan continuamente alejarnos de la verdad. Nuestras propias emociones también pueden desviarnos de la verdad. Por ejemplo, puede que en determinado momento nos sintamos solas, pero la verdad más poderosa es que Dios está con nosotras y nunca nos desampara. Además, en ocasiones ocurre que nos aislamos en un sentimiento y nos privamos de ver todas las personas que Dios ha colocado a nuestro alrededor para mostrarnos su amor (esposo, hijos, padre, madre, hermanos y hermanas, amigas). Cuando nos dejamos llevar por nuestro engañoso corazón, podemos caer prisioneras de la depresión, la amargura y el resentimiento.

No imiten las conductas ni las costumbres
de este mundo, más bien dejen que Dios
los transforme en personas nuevas
al cambiarles la manera de pensar.
Entonces aprenderán a conocer
la voluntad de Dios para ustedes,
la cual es buena, agradable y perfecta.” – Romanos 12:2

Para mi cumpleaños, mi hija me regaló la biografía de Elisabeth Elliot, una de las mujeres virtuosas que admiro. Apenas estoy comenzando a leer el libro, pero en el primer capítulo, hubo algo que me impactó profundamente. La autora de la biografía relata que en los diarios de Elisabeth Elliot se pueden percibir muchas de las emociones que la embargaron durante su vida. Sin embargo, la pregunta central de Elisabeth no era “¿Cómo me hace sentir esto?”, sino, “¿Es esto verdad?” Si fuese verdad, la siguiente pregunta sería: “¿Qué necesito hacer sobre esto para obedecer a Dios?”

La realidad es que muchas veces damos rienda suelta a las emociones y se nos olvida confrontarlas con la verdad. Cuando decidamos hacerlo, reconociendo la Palabra de Dios como la verdad, podremos experimentar libertad. Nuestra relación matrimonial crecerá pues no le permitiremos a las emociones pasajeras regir nuestras interacciones con el esposo. Necesitamos la verdad de la Palabra guiando nuestras vidas y nuestros matrimonios. Solo Dios conoce y escudriña el corazón, solamente Él puede dirigirlo.

“Si vosotros permanecéis
en mi palabra,
verdaderamente
sois mis discípulos; 
y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres.” – Juan 8:31-31

El corazón no te llevará por buen camino, porque solo Cristo es el camino, la verdad y la vida. Lidiar con nuestros sentimientos puede ser frustrante y dificultoso, pero la Biblia está repleta de herramientas eficaces para vencer todo lo que nos quiere alejar de la verdad. Podemos recurrir a la Palabra continuamente. También podemos aprender a recordarnos la verdad nosotras mismas y dejar que otros nos la recuerden. Apreciemos y agradezcamos cuando el esposo nos recuerda la verdad, cuando mamá o una hermana en la fe nos dirige a mirar a Cristo en medio de las situaciones de la vida. Hay gran gozo y libertad en vivir y compartir la Verdad que se nos ha dado a conocer.

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