Glorificando a Dios como esposa

“Porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito.”
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Filipenses 2‬:‭13‬

El propósito esencial de la vida cristiana es glorificar a Dios. Él coloca en nosotras el anhelo de hacer Su voluntad de modo que demos honra a Su nombre. Si deseo glorificar a Dios como esposa, necesito buscar en la Palabra lo que Dios dice sobre una buena esposa.

En Proverbios 18:22, la Biblia dice que el hombre que halla esposa es como encontrar un tesoro. Eso significa que estamos llamadas a enriquecer la vida del esposo. ¿Cómo se logra eso? La primera y más efectiva referencia bíblica que llega a mi mente es Proverbios 31:10-31, donde se describe a la mujer virtuosa.

Para ser una buena esposa, necesito mirarme en el espejo de la Palabra para evaluar mi reflejo. El verso 11 de Proverbios 31 dice que el esposo puede confiar plenamente en su esposa, por lo tanto debo evaluar si estoy actuando de una manera digna de la confianza de mi esposo. ¿Puede hablar conmigo de cualquier tema y tener la seguridad de que lo escucharé con amor teniendo sus mejores intereses en el corazón y en la mente? ¿Puede confiarme asuntos importantes de la administración del hogar con la seguridad de que los manejaré para el bienestar de mi familia?

Proverbios 31:12 continua diciendo que la esposa le trae bien y no mal a su esposo todos los días de su vida. Una buena esposa, que vive para glorificar a Dios, procurará pensar bien de su esposo, hacer el bien por su esposo, tratar bien a su esposo. ¿Estoy actuando en humildad como enseña el apóstol Pablo en Filipenses 2:3-4? ¿Vivo cada día enfocada en la meta de traer bien a la vida de mi esposo?

En el verso 23 dice que “el esposo es reconocido entre los ancianos de la tierra”. El esposo es respetado por las personas de la comunidad, pero primero recibe respeto en su hogar de una esposa virtuosa que cuida de su relación matrimonial, de la buena marcha de su hogar y que sobre todas las cosas, busca honrar a Dios con su vida entera. ¿Estoy consciente de la importancia que tiene el honrar a Dios en mi rol de esposa? ¿Entiendo cómo glorifica esto a Dios? La Biblia dice en Efesios 5: 21-33 que el matrimonio es un reflejo de Cristo y Su iglesia. ¿Refleja esto nuestro matrimonio?

Puede parecer una meta difícil de alcanzar, pero Dios nos ha dado en Su Palabra las herramientas para lograrlo. En Proverbios 19:14 dice que “la esposa inteligente es un don del Señor.” Dios te ha dado las capacidades para lograr ser una buena esposa y por el poder del Espíritu Santo que mora en ti, una mujer virtuosa conforme a la Palabra. No te des por vencida. Sigue aprendiendo, camina en fe cada día y descansa en el poder de Dios para llevar a cabo tu rol de esposa de modo que lo glorifiques a Él sobre todas las cosas.

La Esposa – Más allá de “lo que yo quiera ser”

“Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra…”

Lucas 1:38

La vida de María de Belén en la Biblia es una de las que me ha impactado al estudiarla más profundamente durante los últimos años. Interesantemente, aunque es una de las mujeres de la Biblia más admiradas a lo largo del tiempo, su vida no necesariamente es emulada por la mayoría. Aún muchas de las mujeres que han expresado admirar a María, no siguen su ejemplo. Y es que su vida fue una cuyo enfoque es considerado actualmente como contra cultural.

¿A qué me refiero? La cultura actual se enfoca casi totalmente en vendernos la idea de que seamos lo que queramos ser, que podemos serlo. Desde niñas estamos recibiendo ese mensaje de diferentes maneras: juguetes, revistas, películas, anuncios, libros, etc. Y nos llega a parecer que es un mensaje positivo que no tiene nada de malo. Buscamos que las actrices, escritoras, reporteras, mujeres de negocio o en la política sean nuestros modelos para seguir. De estas mujeres solo conocemos un ángulo, el que ellas deseen que sea público y no tenemos la menor idea de cuáles son sus valores, en qué creen, a quién siguen ellas y qué hicieron realmente para llegar a donde están. Por eso nos desilusiona tanto cuando escuchamos noticias negativas de alguien a quien admiramos, pues se destroza la imagen que teníamos de esa persona.

El mensaje de “ser lo que yo quiera ser” ha resonado a toda voz desde que Eva cedió a la tentación en el Edén. Pero nosotras necesitamos mirar más allá de ese mensaje. Necesitamos ir al Señor, el que nos creó y nos diseñó porque Él es el que verdaderamente sabe lo que somos y lo que estamos llamadas a hacer con lo que somos. María de Belén, recibió un llamado único, el más especial en la historia de la humanidad: cargar en su vientre a Jesús (el Salvador del mundo), criarlo y verlo crecer hasta cumplir el propósito para el cual Dios lo había enviado. Estoy segura de que cuando María escuchó las palabras del ángel Gabriel, muchas preguntas se deben haber agolpado en su mente, pero después de preguntar lo esencial, ella simplemente se rindió humildemente al llamado de Dios en disposición para que se hiciera con ella conforme a Su palabra.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes—dice el Señor—.
Son planes para lo bueno
y no para lo malo,
para darles un futuro
y una esperanza.” – Jeremías 29:11

Estar dispuestas a hacer la voluntad de Dios requiere que nos acerquemos a Él, que le conozcamos, que entendamos que Sus planes son de bien. Cuando profundizamos en la Palabra de Dios, nos damos cuenta de que todo se trata de la gloria de Dios, que no se trata de mí y de lo que yo quiera ser, sino de lo que Él puede hacer a través de mí para Su gloria.

Puede parecer que deberíamos saber que Dios nos ha diseñado con un propósito, sin embargo, si no estamos apercibidas, la corriente de este mundo y el estribillo de “ser lo que queramos” nos puede envolver de tal manera que cuando nos demos cuenta estemos lejos del llamado de Dios. Como esposas, estamos llamadas a ser sabias, acercándonos a Dios para que nos guíe para edificar nuestro hogar, amar al esposo y a los hijos, y ser ejemplo/mentoras para las mujeres más jóvenes. Pero si nos dejamos llevar por el pensamiento pecaminoso de “ser lo que queramos ser”, nos enfocaremos en nosotras mismas, descuidando la relación con Dios y con nuestra familia, desvirtuando el modelo bíblico.

María de Belén es un ejemplo claro y contundente de lo que es ser y hacer lo que Dios quiere. Cuando escudriñamos lo que la Biblia dice acerca de ella, podemos encontrar cualidades admirables, dignas de emular, de las cuales he escrito anteriormente (https://familiasefectivas.org/2021/05/03/la-esposa-lecciones-de-la-vida-de-maria/). María escuchó y obedeció el llamado de Dios y cumplió el propósito para el que Él la diseñó. Cada una de nosotras fue creada por Dios con un propósito y el llamado de Dios para la esposa es una bendición, un privilegio y un honor. Caminar en Su voluntad puede representar retos, pero tendremos la garantía de la gracia, fortaleza y cuidado de Dios en medio de todo. Como hizo con María, hará con nosotras. Él la llamó, la preparó, la bendijo, le proveyó compañía en Elisabet durante el embarazo, le dio un esposo temeroso de Dios que obedeció la Palabra para cumplir el propósito para el cual había sido llamado junto a ella.

Que nuestro anhelo sea ser lo que Dios nos diseñó para ser. Que no nos dejemos engañar pensando que “ser lo que yo quiera ser”, será lo que nos hará felices. Que entendamos que obedeciendo el llamado de Dios es como vivimos plena y satisfactoriamente.

¿Cuáles son los ladrones del tiempo?

Daily writing prompt
Which activities make you lose track of time?

(Aviso de Escritura Diaria – ¿Qué actividades te hacen perder la noción del tiempo?)

Cada persona debe decidir a diario cómo va a manejar su tiempo. Puede ser que lo haga con una agenda bien coordinada o que divida su día para realizar las diferentes tareas y responsabilidades que le conciernen. Pero, el mundo en que vivimos está lleno de distracciones. Pueden ser actividades, pasatiempos o hábitos que limitan o afectan el manejo efectivo del tiempo. En mi caso, he notado que en ocasiones puedo pasar más tiempo de lo que debo viendo TV o en las redes sociales. Por eso he estado haciendo ajustes para lograr utilizar efectivamente el tiempo. La Biblia dice que Moisés oró en el Salmo 90:12 “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Esto lo estoy haciendo parte de mis oraciones diarias para tener dirección de Dios para realizar las tareas, cumplir mis responsabilidades y tener períodos razonables de descanso.

Por otro lado, mirando el lado positivo, hay actividades por las que da gusto perder la noción del tiempo. Por ejemplo: tener un espacio de meditación y oración, pasar tiempo en familia, compartir con buenas amistades, tener una buena conversación con tu cónyuge o con tus hijos.

Así que, en lugar de permitir que los ladrones del tiempo me roben mis días, prefiero entonces dedicar mi tiempo libre a las actividades que nutren mis relaciones: con Dios, con mi esposo, con mis hijos, familia y amistades.

Para lograr la armonía en el matrimonio

Daily writing prompt
What could you let go of, for the sake of harmony?

Mi respuesta a la pregunta de qué haría para lograr la armonía en el matrimonio sería seguir los principios bíblicos básicos para las relaciones. Amar al prójimo (mi esposo) como a mí misma, es decir, de manera abnegada, sin egocentrismo. La Biblia nos enseña también que debemos soportarnos unos a otros y esto es algo esencial para mantener la armonía. Todo matrimonio, en el transcurso de su convivencia va a tener que lidiar con hábitos y cosas de su cónyuge que no le agradan. Cuando tienen que ver con asuntos importantes, deben dialogar al respecto para llegar a un acuerdo en el que ambos se sientan cómodos. Pero a veces, hay cosas triviales que las hacemos grandes a causa de nuestra impaciencia y egocentrismo (querer que las cosas sean a mi manera). Así que, con el transcurso de los años, el consejo bíblico se hace más claro y estoy aprendiendo que hay cosas que puedo dejar pasar por el bien de la armonía en mi matrimonio. En lugar de molestarme y discutir por trivialidades, decido soportarlas ejercitando la tolerancia. De esa manera, podemos disfrutar de mayor armonía en el hogar. El amor no busca lo suyo (no se centra en sí mismo, porque no es egoísta); cuando amamos de la manera que Dios nos enseña en Su Palabra, logramos soltar muchas cosas que nos impiden alcanzar la armonía en la relación.

Mis temas favoritos

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On what subject(s) are you an authority?

La realidad es que no me considero una autoridad en un tema específico porque sigo en proceso de aprendizaje, pero mis temas favoritos son los que tienen que ver con relaciones. En especial, me gusta escribir sobre lo que la Biblia enseña acerca del matrimonio y la familia. A veces incluyo experiencias personales que tienen que ver con lo que he aprendido acerca de un tema particular relacionado al matrimonio o las relaciones familiares o comparto anécdotas de personas que han impactado mi vida. Creo que es importante atesorar las lecciones que se aprenden a través del estudio de la Biblia y de las experiencias que Dios nos permite en el diario vivir para poderlas aplicar de modo que crezcamos en madurez.

La gente tiende a decir que no hay un manual de instrucciones para el matrimonio ni para criar hijos, pero la realidad es que sí existe. La Biblia contiene numerosos consejos de gran valor para edificar relaciones sabiamente. Nos enseña cuales son los ingredientes esenciales para el matrimonio y también nos muestra cómo criar a los hijos sabiamente.

Para mí, la Biblia ha sido esencial desde la niñez pues mis padres me inculcaron el gran valor que contiene. Mis temas favoritos siempre van a estar relacionados con la Biblia. Por eso, muchas veces utilizo ejemplos de personajes bíblicos y lo que nos enseñan sus vidas al escribir.

Lo Romántico en el Matrimonio

Daily writing prompt
What’s your definition of romantic?

Según lo que he aprendido de la Biblia y de la vida de casada por casi 29 años, el romance es la belleza del amor expresado en los momentos de cercanía o separación por la distancia; en los momentos de alegría inmensa o en los tiempos de dolor; en las temporadas de bienestar como en los momentos de tensión. Lo vemos en el libro de Cantar de los Cantares en la Biblia y lo he visto en mi matrimonio a lo largo de los años. El romance son los detalles espontáneos, pero también se ve en esas pequeñas rutinas diarias que comunican al cónyuge que nos interesa su bienestar, que le valoramos, estimamos y apreciamos. Tanto los actos espontáneos como esas pequeñas cosas que se hacen a diario pueden ser actos románticos. Hay que darles mérito y contarlos como parte de las preciosas bendiciones del matrimonio.

Amando al Esposo

“De manera similar, enseña a las mujeres mayores a vivir de una manera que honre a Dios. No deben calumniar a nadie ni emborracharse. En cambio, deberían enseñarles a otros lo que es bueno. Esas mujeres mayores tienen que instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos…“

Tito 2: 3,4

En ocasiones anteriores he escrito sobre el tema del respeto hacia el esposo en el hogar y la importancia que tiene el respeto para los hombres en general. Pero al leer y meditar en el pasaje bíblico de Tito 2, puedo ver que no debemos descuidar tampoco la expresión de amor hacia el esposo pues la exhortación bíblica es que las mujeres maduras deben enseñar a las más jóvenes a “amar” a sus esposos.

Para enseñar a las más jóvenes, debo primero evaluar cómo estoy amando a mi esposo. Y para hacer esta evaluación, necesito ir a la Palabra, para ver cómo Dios dice que debemos amar. El pasaje bíblico más conocido sobre el amor es 1 Corintios 13, versos 4 al 7. Así que, a la luz de lo que dice la Escritura en Corintios puedo hacerme varias preguntas para meditar sobre cómo expreso amor a mi esposo.

“El amor es paciente y bondadoso.
El amor no es celoso ni fanfarrón
ni orgulloso ni ofensivo.
No exige que las cosas
se hagan a su manera.
No se irrita ni lleva un registro
de las ofensas recibidas.
No se alegra de la injusticia,
sino que se alegra cuando la verdad triunfa. El amor nunca se da por vencido,
jamás pierde la fe,
siempre tiene esperanzas y
se mantiene firme en toda circunstancia.” – 1 Corintios 13:13

El verso 4 dice que el amor es paciente. ¿Se manifiesta la paciencia en mis interacciones con mi esposo? ¿O más bien soy impaciente y condescendiente en mi trato con él? El amor es también bondadoso. ¿Sé lo que es ser bondadosa con mi esposo? ¿Soy amable y complaciente con él? ¿O es mi respuesta áspera y desagradable?

El pasaje bíblico de Corintios también dice que al amor no es celoso ni jactancioso, orgulloso ni ofensivo. ¿Siento celos de los logros de mi esposo o los celebro junto a él con sinceridad? ¿Me jacto de mis habilidades y logros en comparación a los de él? ¿Soy arrogante y pienso en mí misma como superior a mi esposo? ¿Lo ofendo faltándole el respeto con mi forma de hablarle? ¿O me alegro por sus triunfos, evito las comparaciones presuntuosas, pienso en su bienestar como prioridad y me dirijo a él de manera respetuosa tanto en público como en privado?

El amor tampoco se irrita y no guarda registro de las ofensas que ha recibido (no guarda rencor). Estas características del amor son difíciles de aplicar en la vida diaria, especialmente la de “no irritarse”. La convivencia de los cónyuges bajo el mismo techo trae consigo situaciones que pueden ser frustrantes e irritantes. Pero es importante recordar otro mandato bíblico que nos dice que no dejemos que “se ponga el sol sobre nuestro enojo”. Es decir, que podemos lidiar con las situaciones irritantes dialogando y dando espacio para explicar las razones de una acción o reacción sin brincar a conclusiones. Eso ayudará a que la comunicación fluya y el conflicto (o factor irritante) se resuelva. En el matrimonio no debe haber lugar para el rencor. El amor perdona y ofrece una nueva oportunidad al cónyuge. Así que, si nos pasamos sacando la lista de las faltas del esposo, debemos reconocer que no estamos amando como Dios nos llama a hacerlo. Por lo tanto, necesitamos arrepentirnos y dejar que Dios nos ayude a cambiar nuestra manera de pensar y de actuar.

“Además, «no pequen al dejar
que el enojo los controle».
No permitan que el sol se ponga
mientras siguen enojados…” – Efesios 4:26

La Biblia dice que al amor no se alegra de las injusticias, sino que se regocija con la verdad. En la vida enfrentamos injusticias que duelen, ¿cómo reacciono cuando mi esposo sufre una injusticia? ¿Me alegro de que aprendió una lección, me enojo contra los que la cometieron? ¿O en lugar de eso, lo acompaño en su sufrimiento sin juzgarlo, sino con la intención de motivarlo a levantarse sin alimentar el rencor a los que lo lastimaron? ¿Hablo la verdad con amor para edificar la vida mi esposo o pienso que debo decirle “las verdades” para que “cambie”? Son las verdades bíblicas las que transforman a las personas y no mis impresiones de “la verdad”.

El amor nunca se da por vencido. ¿Permanezco junto a mi esposo frente en toda circunstancia, como prometí el día de la boda? El amor nunca pierde la fe. ¿Me mantengo confiando en la obra de Dios y creyendo lo mejor de mi esposo para mostrarle mi respeto y admiración en lugar de enfocarme en sus debilidades y fracasos? El amor tiene esperanzas. ¿Estoy dándole a mi esposo el apoyo que necesita para lograr las metas que nos llenan de esperanzas, o en lugar de eso lo desanimo con mis críticas y falta de confianza? El amor se mantiene firme en toda circunstancia. ¿Fluctúa el amor por mi esposo cuando las cosas no van como yo esperaba, o perdura y se mantiene constante?

El amor es el camino más excelente. Es el camino por el cual debemos andar y el matrimonio es uno de los escenarios en los que Dios nos hace aprender a amar y crecer en amor. Si te hiciste estas preguntas conmigo, puede que, como yo, hayas encontrado algunas áreas que necesitas entregar al Señor en oración, arrepentirte, pedir perdón a tu esposo y seguir creciendo con esperanza. Recuerda que el amor es el mayor de las tres cosas que perdurarán para siempre (1 Corintios 13:13), así que no te rindas. El Dios que nos amó primero nos ayudará a mostrar Su amor en nuestro hogar para que nuestro matrimonio glorifique a Cristo.

Madres Valientes en un Mundo Hostil

“El secreto es Cristo en mí, no “yo” en medio de diferentes circunstancias.”

Elisabeth Elliot

Ser madre es una bendición. Desde la antigüedad hasta el presente, podemos ver que, a través de los tiempos, las madres se destacan por su valor en la sociedad. Su influencia es de vital importancia en la vida familiar. A pesar de que algunos menosprecian el que una madre se dedique por entero a su hogar, la realidad es que el mérito de la presencia de una madre es innegable.

En medio de situaciones difíciles y hostiles, muchas madres se han levantado con valentía para hacer lo correcto por sus hijos. La Biblia contiene varios relatos de madres que tomaron decisiones difíciles por el bien de sus hijos. Sus ejemplos nos hablan a través de las generaciones para que nosotras también seamos valientes en este tiempo en el que nos ha tocado criar a nuestros hijos. El mundo de hoy se está tornando cada vez más hostil hacia lo que enseña la Palabra y nos corresponde mantenernos firmes en la fe que profesamos.

La primera mujer de la Biblia que me llama la atención por su valentía es Jocabed, la madre de Moisés. Para el tiempo en el que Jocabed iba a dar a luz a Moisés, los hebreos vivían en Egipto y el Faraón había ordenado a las parteras que mataran a los niños hebreos varones para evitar que la población de los hebreos siguiera aumentando (Éxodo 1:16). Jocabed escondió a su bebé recién nacido por tres meses hasta que ya no podía ocultarlo más. Entonces preparó una canasta resistente al agua y la acomodó entre los juncos a la orilla del Río Nilo. La hermana del bebé se mantuvo a cierta distancia para vigilar. Al rato, la hija del Faraón salió a bañarse en el río, vio la canasta y ordenó a su criada que se la buscara. Cuando vio al niño hebreo recién nacido tuvo compasión de él. En seguida, la hermana del bebé se acercó y ofreció buscar una nodriza hebrea para que se lo cuidara, a lo cual la princesa accedió. Años más tarde, Jocabed llevó al niño al palacio y la hija del Faraón lo adoptó como hijo suyo y le puso por nombre Moisés (Éxodo 2:1-10). Sabemos que Moisés fue llamado por Dios para liberar al pueblo de Israel del yugo de esclavitud bajo el que vivían en Egipto. Jocabed arriesgó su vida al desafiar la orden del Faraón porque ella sabía que, sobre el Faraón, estaba el propósito eterno de Dios. Fue valiente al soltar aquella canasta con su bebé a la orilla del río, confiando el destino de su niño a Dios. Su ejemplo nos enseña a ser valientes para hacer la voluntad de Dios sobre los caprichos pasajeros de este mundo y también a tener la valentía de soltar a nuestros hijos confiándoles en las manos de Dios. Este mundo es incierto, pero necesitamos creer que lo que les hemos inculcado va a dar fruto y que Dios cuida de ellos mejor que nosotras.

Y la mujer concibió y dio a luz un hijo.
Viendo que era hermoso, lo escondió por tres meses.
Pero no pudiendo ocultarlo por más tiempo,
tomó una cestilla de juncos y la cubrió con asfalto y brea. Entonces puso al niño en ella,
y la colocó entre los juncos a la orilla del Nilo. –
Éxodo 2:2-3

Otra madre valiente de la Biblia es Noemí, quien perdió a su esposo e hijos en una tierra extranjera y regresó a su tierra acompañada de su nuera Rut. A su llegada a Belén, Noemí está llena de amargura, pero Dios se encarga de renovar su esperanza. Ella se convierte en la mentora de su nuera Rut, ambas mujeres valientes en un mundo hostil, pues de inicio no tenían a nadie que las redimiera. Noemi fue ejemplo de fe para Rut en medio de las circunstancias difíciles que atravesaban. Dios proveyó para ellas a través de Booz. Noemí, con la esperanza renovada se atrevió a aconsejar a Rut de manera que se pudiera acercar a Booz para que redimiese la herencia de su familia. Booz y Rut se casaron y tuvieron un niño que trajo alegría a la vida de Noemí en su vejez (Rut 1-4). La vida de Noemí nos da ejemplo de lo que es ser valiente en medio de las situaciones difíciles y de que podemos superar la amargura y atrevernos a confiar. Ella fue una suegra que mostró su amor a su nuera Rut al enseñarle su fe y darle consejos para el bienestar de la joven. Nos da ejemplo de la buena influencia que podemos ser para nuestros hijos adultos.

Entre las madres extraordinarias de las que habla la Biblia, no podemos dejar de mencionar a María, la que fue escogida para llevar en su vientre a Jesús. Aunque en otras ocasiones he escrito sobre ella, en esta ocasión quiero resaltar su valentía. Junto a su esposo tuvo que enfrentar un camino difícil para llegar a Belén embarazada de nueve meses para ser contados en el censo. No encontraron lugar donde quedarse y María entró en labor de parto en un pesebre durante la noche (Lucas 2:1-7). Hay que ser valiente para enfrentar todo eso. Ella tuvo que huir a Egipto con José y el niño Jesús cuando Herodes mandó a que mataran a todos los niños menores de dos años. Con valentía vivió en esa tierra extranjera hasta que Dios les dijo que podían regresar (Mateo 2:13-19). Dios la ayudó a ser valiente para ver a Jesús ser torturado, vituperado y crucificado pues ese era Su plan para salvar a la humanidad. Su ejemplo nos muestra que podemos enfrentar con paciencia y fe las duras pruebas del camino, ya sea durante el embarazo o durante los primeros años de crianza. También nos enseña que podemos ser valientes para ver a nuestros hijos ir a cumplir el llamado que Dios les ha hecho, ya sea a las misiones, al pastorado, una carrera profesional o de servicio, o lo que sea que Él quiera, aunque no se parezca a los planes que nosotras tengamos para ellos.

“Y el ángel le dijo: «No temas, María,
porque has hallado gracia delante de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo,
y le pondrás por nombre Jesús.
Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo,
y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David;
y reinará sobre la casa de Jacob para siempre,
y Su reino no tendrá fin».” – Lucas 1:30-33

Finalmente, quiero mencionar a una mujer nacida en el siglo 20, cuya vida fue y sigue siendo de gran influencia para muchas madres y mujeres cristianas: Elisabeth Elliot. Ella fue una misionera que perdió a su esposo Jim Elliot en el campo misionero en Ecuador cuando un grupo de hombres de la tribu que ellos iban a evangelizar lo asesinaron a él y a sus otros compañeros misioneros. Ella quedó viuda y con una pequeña hija de 10 meses. A pesar del dolor, su corazón seguía ardiendo por las misiones y varios años después de la muerte de Jim, Elisabeth tuvo la valentía de llegar hasta la tribu de aquellos que habían matado a su esposo junto a su hija Valerie. Los titulares de revista decían que una niña vivía entre los asesinos de su padre. Sin embargo, Elisabeth Elliot decía: “Si un deber es claro, los peligros son irrelevantes.” Solo Dios puede brindar una valentía así en unas circunstancias como esas. Elisabeth vivió por un tiempo en aquella aldea para poder predicar el Evangelio a aquellos que no lo conocían. Fue valiente para aceptar el llamado de Dios junto a su pequeña niña. Nos da ejemplo de que seguir la voluntad de Dios para nuestros hijos es más importante que hacer lo que le parece bien a la gente, por más buenas intenciones que tengan.

Tenemos grandes y buenísimos ejemplos, tanto en la Biblia como en los testimonios de muchas mujeres de fe que han dejado una huella imborrable de valor para la humanidad. Permanezcamos fieles a Dios y a Su Palabra. Él nos mostrará Su buena voluntad y nos dará la valentía para hacer lo correcto en el mundo hostil que nos rodea. Por Su gracia y misericordia, Dios perdona nuestros errores y nos ayuda a continuar. Podemos confiar en que Él nunca nos va a fallar como lo demostró con Jocabed; nunca nos va desamparar, como lo mostró con Noemí: nunca deja de guardarnos, como lo demostró con María; está vivo y es real como lo mostró a Elisabeth Elliot. El secreto fue Dios en ellas en medio de cualquier circunstancia. Ese secreto puede ser el tuyo también y llenarte de esperanza.

¡Feliz Día a todas esas Madres valerosas que confían en Dios!

El Poder de la Vulnerabilidad en el Matrimonio

“En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias.“

Proverbios 31:11

Uno de los primeros puntos que destaca el pasaje de la mujer virtuosa es que su esposo puede confiar plenamente en ella (Proverbios 31:11). La confianza es esencial para que la relación matrimonial funcione efectivamente. El matrimonio es un regalo de Dios. Poder compartir la vida con el esposo es una bendición que debemos reconocer y agradecer. Una unión matrimonial fuerte nos da la oportunidad de tener a alguien con quien podemos contar, que conoce nuestros mejores momentos y también los peores, y nos ama en ambos. En un matrimonio fundamentado en el amor y el respeto, los cónyuges tienen la libertad de ser honestos el uno con el otro y expresar sus más profundas vivencias. A esto se le llama vulnerabilidad.

La vulnerabilidad es una de las cosas que hace que compartir la vida con alguien que ha hecho un pacto de estar contigo en las buenas y en las malas, sea algo maravilloso. Me deleita pensar en todas las cosas que hemos descubierto juntos mi esposo y yo. Por ejemplo, edificar nuestro hogar como recién casados, la llegada de nuestros hijos, las bendiciones y desafíos de la crianza en sus diferentes etapas, las vacaciones juntos… También hemos compartido las frustraciones, los desaciertos, los fracasos, las etapas de incertidumbre. Pero puedo decir con certeza que hemos disfrutado nuestra vida matrimonial desde la juventud, lo cual es un privilegio. Este año celebraremos nuestro aniversario 29 y obviamente, ya no somos tan jóvenes. Ahora también nos contamos las dolencias físicas que van surgiendo con los años, otro tipo de vulnerabilidad que, en lugar de incomodarnos, puede acercarnos más para cuidarnos mutuamente de acuerdo a lo que sea necesario.

Al “mirar” nuestro matrimonio, puedo ver el papel esencial que tiene la vulnerabilidad en una relación duradera. Para ser vulnerables, hay que tener una buena base de confianza el uno en el otro. Es importante recalcar que el pacto matrimonial está diseñado para crear ese fundamento. El poder descubrir nuestros corazones nos conecta de una manera extraordinaria. Conocer los sueños y anhelos profundos del cónyuge, sus temores y debilidades. Poder consolarlo cuando ha sido traicionado, animarlo cuando atraviesa una crisis. Orar juntos por las peticiones que solo Dios conoce aparte de los dos. Que seas la que lo ha visto llorar y también la que ha compartido sus mayores alegrías. Es una conexión para ser disfrutada en un vínculo en el que fluye una relación de amor y respeto, que es lo que ordena la Biblia (Efesios 5:33).

“En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.” – Efesios 5:33

Esta hermosa verdad nos refleja el corazón de Dios para el matrimonio. Como he repetido y repetiré en numerosas ocasiones, el matrimonio cristiano debe ser un ejemplo del amor de Cristo por la Iglesia. Así como Cristo siempre está ahí presente para escucharnos cuando clamamos en nuestras crisis, para consolarnos cuando lloramos por el dolor del fracaso, para protegernos cuando el temor nos agobia, los cónyuges estamos llamados a estar presentes el uno por el otro en esos momentos de vulnerabilidad. Puede que a veces no sepamos qué decir, pero podemos abrazar; quizás a veces no sepamos qué hacer, pero podemos orar juntos.

Un matrimonio sólido puede disfrutar del poder de la vulnerabilidad porque sigue la enseñanza bíblica de mostrar misericordia, gracia y amar incondicionalmente. Dios nos mostró misericordia, que es no tratarnos cómo nos merecíamos (Romanos 11:32). Nos otorgó Su gracia, que es extendernos un favor inmerecido (Efesios 2:5 y 8). Y, por si fuera poco, nos ama incondicionalmente, es decir, a pesar de nuestra frágil condición, la cual nos hace fallar y pecar a menudo (Romanos 5:8). En Su maravillosa bondad, Él ve nuestra vulnerabilidad y no nos deja como estamos, sino que nos transforma a la imagen de Su hijo.  

 “Y cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; pero no se cayó, porque había sido fundada sobre la roca.” _ Mateo 7:25

Cuando la esposa y el esposo se muestran misericordia, gracia y se aman incondicionalmente, tienen la libertad de ser vulnerables porque tienen la certeza de que su unión está sostenida sobre el poderoso fundamento de la Palabra de Dios. Una relación como ésta podrá recibir embates y enfrentar dificultades, pero se mantendrá firme porque está cimentada sobre la Roca. Ambos reconocen que no son perfectos y que están en proceso de madurar lo cual les ayudará a ser transformados individualmente y a crecer como pareja.

Más allá de ser un problema, la vulnerabilidad es beneficiosa para el matrimonio que la utiliza para construir la confianza mutua. La esposa puede desempeñarse en su rol de ayuda idónea al alentar al esposo a superarse y el esposo puede liderar la relación de manera bíblica, sana y responsablemente. Es así como el matrimonio glorifica a Dios, reflejando la unión de Cristo y la Iglesia. Que podamos vivir en nuestros matrimonios el poder la vulnerabilidad y el gozo de glorificar a Cristo con nuestra relación.

La Esposa – Descubriendo el Romance y la Redención en la Historia de Rut   

“Rut se postró rostro en tierra y le dijo:
—Estoy sorprendida de que usted tan siquiera haya notado que estoy aquí. Soy una extranjera, ¿por qué es usted tan amable conmigo?”

Rut 2:10

La historia de Rut en el Antiguo Testamento es una de las que más me ha gustado desde que era muy joven. El libro consta de 4 capítulos y no toma mucho tiempo leerlo. Escudriñar y extraer las enseñanzas que contiene es un proceso. En cada etapa de mi vida, veo cómo puedo seguir profundizando y aprendiendo las valiosas lecciones que enseña este breve libro de la Biblia.

En el capítulo uno de Rut nos encontramos con tres mujeres viudas (una suegra y sus dos nueras) en necesidad de redención. Noemí, la suegra, es una mujer judía que había emigrado hacia Moab cuando hubo una época de hambre en Belén. La ley judía proveía para que las viudas fueran redimidas por un familiar cercano, pero al estar en un país extranjero, Noemí y sus nueras estaban desprovistas.

Al escuchar que la hambruna se había acabado en Belén, Noemí decide regresar a su pueblo. Sus dos nueras (Rut y Orfa) deciden acompañarla, pero ella les ruega que se vuelvan a Moab ya que ella no tiene nada que ofrecerles. Orfa se regresa, sin embargo, Rut permanece firme y expresa unas significativas e inolvidables palabras de pacto de lealtad hacia su suegra (Rut 1:16-17).

Pero Rut le dijo:
—”¡No me obligues a abandonarte y separarme de ti!
»A donde vayas tú, iré yo; y donde vivas tú, viviré yo.
Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.
 Donde mueras tú, moriré yo y seré sepultada.
¡Que el SEÑOR me castigue con severidad 
si no cumplo con esta promesa:
sólo la muerte nos separará!” – Rut 1:16-17

Ya establecido el trasfondo, el capítulo dos introduce el romance y la esperanza de la redención. Booz es el dueño de los campos en los cuales Rut decide ir a recoger grano para proveer alimento para ella y su suegra. Cuando Booz llega al campo y la ve, inmediatamente pregunta por ella. El capataz le explica quién es Rut y los primeros instintos que tiene Booz hacia ella son de provisión y protección. La respuesta de ella está llena de gratitud y asombro (Rut 2:10). Booz nota la gratitud de ella y Rut nota la bondad de él. Surge una primera atracción entre ellos, provocada por la admiración recíproca del carácter de cada uno. El libro de Rut también se trata de nosotros y nuestro amado redentor, Cristo. Nos enseña que estábamos necesitadas de un redentor, como Rut éramos “extranjeras”, no merecedoras de la gracia de Cristo. Pero Él fue bondadoso con nosotros y nos abrió las puertas para recibir su provisión de salvación, así como Booz puso sus campos a la disposición de Rut para que ella recibiera provisión.

El capítulo tres nos muestra a Noemí como mentora de Rut. Ella la aconseja pensando en el futuro de la joven. Sus instrucciones son sabias, prudentes y honorables. Noemí sabía que Booz era pariente cercano de la familia de su difunto esposo y tenía derecho a redimirlas al adquirir los terrenos que le habían pertenecido en vida. Rut, por su parte, no sufre de creerse sabia en su propia opinión, sino que atiende el consejo y sigue las instrucciones al pie de la letra. Booz se sorprende de que Rut se haya fijado en él y eso hace que la admire aún más (Rut 3:10). Rut mostró su admiración por Booz al ser respetuosa con él y ese acto impactó el corazón de Booz. Nuevamente, Booz muestra su deseo de hacer lo que esté a su alcance por Rut, por cuidar de ella (su reputación) y proveer para ella llenando su manto de grano. Rut regresa y le da a su suegra un reporte de lo sucedido  y le entrega a Noemí la provisión que envió Booz. Vemos la actitud de Noemí transformada de una de amargura a una de esperanza (Rut 1:20-21, Rut 2:20, Rut 3:18).

Entonces Noemí le dijo a Rut:
—”Ahora sólo tenemos que esperar con paciencia. Estoy segura de que Booz no va a descansar hasta que este asunto se resuelva.”
– Rut 3:18

La conclusión de la historia de Rut está en el capítulo 4, en el cual nos muestra como Booz hizo todo lo que era correcto para poder redimir las tierras que pertenecían a la familia de Noemí y poder casarse con Rut. Jesús, nuestro Redentor, hizo todo lo necesario para rescatarnos. La Biblia describe a Cristo como el novio y a la Iglesia como la novia. En el libro de Rut, Booz (el novio) estuvo dispuesto a hacer todo lo que hacía falta para lograr casarse con su amada (Rut).

Como esposas, podemos observar la actitud de Rut y aprender de su ejemplo. En el capítulo uno, ella expresa con sus palabras y actos, su fidelidad y compromiso con la familia. ¿Podemos aplicar esto en la vida diaria, ya sea que se trate de nuestra familia de origen o de la del esposo? En el capítulo dos, observamos la actitud humilde y agradecida de Rut, lo cual nos debe llevar a meditar: ¿Cómo es mi actitud hacia mi esposo? ¿Espero bondad de su parte sin mostrarle gratitud y humildad? El capítulo tres nos muestra a Rut como una joven dispuesta a aprender a aplicar lo que le ha enseñado su mentora. ¿Estamos dispuestas a ser enseñadas por mujeres más maduras que nosotras y seguir su consejo? ¿Somos respetuosas en el trato con el esposo, como lo fue Rut en el trato con Booz? De manera indirecta, el capítulo cuatro nos deja saber que Rut esperó confiando en que Booz iba a hacer lo necesario por ella. ¿Demostramos al esposo que confiamos en sus habilidades para hacer lo necesario por nuestra familia y le apreciamos por ello?

Creo que todavía tengo mucho que aprender de Rut, de su valentía, de su lealtad y compromiso familiar, de su humildad, de su entrega al servicio, de su gratitud, del respeto que expresó hacia Noemí (como suegra y mentora) y hacia Booz desde que lo conoció, de su fe y confianza en Dios. También me asombra el hermoso retrato de redención que nos ilustra esta bella historia de amor. Dios extendiendo Su gracia a través de Cristo para redimirnos y darnos esperanza. El propósito del matrimonio, más allá de ser de bendición para una pareja, está diseñado para mostrar la gloria de Dios a través del amor de Cristo por Su iglesia. El libro de Rut nos lo enseña entrelazado en una tierna historia de amor.