La Esposa – Disfrutando el Presente

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos,
sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios
desde el principio hasta el fin.” – Eclesiastés 3:11

Dios nos dio la capacidad de entender que hay un pasado, un presente y un futuro, pero no podemos comprender todo lo que Dios ha hecho en la eternidad. Quizás por eso en ocasiones se nos hace difícil disfrutar el presente con todo lo que implica y nos aferramos a las memorias del pasado o nos enfocamos en soñar con el mañana.

 A muchas nos gusta traer a la mente las memorias de nuestra juventud, del noviazgo, de los preparativos y el día de la boda, de la espera de los bebés. Cada una de esas etapas tiene un valor especial en el corazón que incluye grandes lecciones para la vida. Pero mientras estamos atravesando cada etapa, puede que se nos haga difícil comprender su valor y disfrutarla.

Mientras cenaba con mi esposo esta tarde, recordábamos otros tiempos de nuestro matrimonio. Él miró la sortija que me dio en nuestro quinto aniversario y me dijo con afecto: “Ya son más de 21 años de ese aniversario…” Y no pudimos evitar pensar en todo lo que hemos vivido juntos porque por la gracia de Dios, nunca nos dimos por vencidos. Tiempos de alegría y otros de tristeza, tiempos de abundancia y otros de necesidad, tiempos de paz y otros de tensión, pero con la constante presencia de Dios en nuestro matrimonio.

“Yo he conocido que no hay para ellos
cosa mejor que alegrarse,
y hacer bien en su vida…” – Eclesiastés 3:12

Quisiera poder decir que he sabido aprovechar al máximo cada etapa, pero la realidad es que todavía estoy aprendiendo y doy gracias a Dios por su paciencia para enseñarme. Cuando estamos dispuestas a aprender a disfrutar el presente, tenemos la oportunidad de que Dios nos muestre detalles que pudieran pasar desapercibidos si nos dejamos llevar por la vorágine de los quehaceres diarios. En el lenguaje español, la palabra “presente” también significa “regalo”. ¿Qué tal si vemos cada día como un regalo de Dios? ¿Qué pasaría si estamos dispuestas a disfrutar la etapa en la que está nuestro matrimonio? ¿Cómo se beneficiarían nuestro hogar y nuestros hijos si aprendemos las valiosas lecciones que Dios nos enseña cada día ?

Las memorias del pasado son significativas y tienen un gran valor por las lecciones aprendidas. El futuro está en las manos de Dios y como la mujer virtuosa, podemos mirar hacia el mañana con una sonrisa llena de esperanza porque sabemos en quién hemos puesto nuestra confianza. Dios nos dio la capacidad de recordar y también la de soñar, pero no olvidemos que nos regala cada día el privilegio de aprender a disfrutar la etapa que estamos viviendo. Puede que sea una etapa de trabajar mucho, de desarrollar un ministerio, proyecto, negocio, o puede que sea la etapa de criar niños pequeños o adolescentes, o puede que sea la etapa de retiro en la que se dedica tiempo a reposar y realizar otras cosas que hay en el corazón. Cada etapa de nuestra vida en Dios tiene significado y valor.

“Enséñanos a contar
de tal modo nuestros días,
que traigamos al corazón sabiduría.” –
Salmo 90:12

Aprendamos a redimir el tiempo, dejando que Dios nos enseñe a deleitarnos en el matrimonio, en la crianza de los hijos y en cada misión que Él nos encomiende. Que al final de cada día, podamos agradecer por la sabiduría adquirida. ¡Que no nos cansemos de aprender las lecciones que Dios, por su gracia, nos enseña a diario!

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